
Río de Janeiro. EFE Carmen Miranda, la actriz y cantante brasileña más internacional del siglo XX, se recrea en una exposición en Río de Janeiro, más allá de sus estrafalarios sombreros de frutas y de las monótonas canciones de carnaval.
La muestra Carmen Miranda Para Siempre se pasea durante tres décadas por la trayectoria de la artista que grabó 322 temas, fue la inventora de la música popular brasileña y triunfó en Hollywood y Broadway hasta formar parte de un exclusivo panteón de divas mundiales del espectáculo.
La vida de María do Carmo Miranda da Cunha, nacida en Portugal el 9 de febrero de 1909 y residente de Río de Janeiro desde los diez meses de edad, es contada a través de 700 piezas de colección recopiladas todas en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro.
Fotografías, afiches de películas, ropas, vestidos y documentos diversos, partes de filmes y discos en acetato, echan nueva luz sobre la Pequeña Notable , una figura que en Brasil se debate entre el olvido y los recuerdos vagos y estereotipados.
Biografía. "Ella fue la gran intérprete de la alegría brasileña", afirmó el escritor Ruy Castro, autor de una recién editada biografía que coincide con la exposición esta semana en ocasión de los 50 años de la muerte de Miranda.
"La exposición muestra a Carmen como artista, mujer y ser humano", dijo Castro mientras daba los últimos toques a los textos que acompañan la muestra.
Los inicios en la naciente radio carioca, su triunfo en Brasil, su emigración a Estados Unidos, sus trabajos junto a Dean Martin, Jerry Lewis, Groucho Marx, César Romero y John Payne, y su etapa de declive, son contados de una manera sinuosa y curvilínea.
El 4 de agosto de 1955, poco después de participar en el Jimmy Durante Show de la televisión estadounidense, tendría un mortal ataque al corazón. Tenía 46 años.
Después del programa, Miranda se fue a una fiesta en casa de amigos y murió sola, mientras los otros se divertían en el piso de abajo. "Con esa muerte tan discreta ahorró a su público de una imagen tan poco Carmen Miranda", son las palabras de Castro.
Su última imagen, saliendo por la puerta del set del programa, forma parte del documental Bananas is my Business de la cineasta Helena Solberg, también presentado en esta exposición multimedia.
En uno de los extremos de la exposición hay un escenario que recrea un cabaré de los años 50, con una pequeña pantalla de cine que presenta éxitos de otros tiempos.
También hay una pequeña galería que reúne fotos de Carmen logradas en Buenos Aires por la célebre Annemarie Heinrich.
Vestidos, collares originales, prendas, piezas restauradas y creaciones inspiradas en el modo Miranda de vestir, recuerdan a esta mujer de 1,54 metros de estatura.
Ingenuas marchas de carnaval a veces eran fundidas con sones caribeños al estilo Mamá eu quero , mientras ella bailaba quebrando las caderas como una precursora de las mulatas que hoy le suben la presión a Río de Janeiro.