ES UN PEQUEñO RINCóN en los alrededores de La Sabana que han vestido de amarillo y azul y llenado con sabor mexicano.
El calor también lo han puesto ahí, en el Café de Pan, sus propietarios: una emprendedora pareja de jóvenes esposos ÐAdrián Santos y Beatriz RamírezÐ que han querido traernos a la mesa un trozo culinario de su tierra, hasta ahora bastante inusual aquí.
Y es que siempre que pensamos en comida mexicana, se nos viene a la mente (y al gusto) la imagen de los tacos, las carnitas y el guacamole; pero, desde hace seis meses, Adrián y Beatriz nos ofrecen los suculentos y sustanciosos desayunos de aquel país y las típicas tortas.
Pero no vayan a creer que se trata de tortas de carne molida o algo por el estilo. Adrián explica que, en México, las que ofrece el Café de Pan son más cotidianas que los mismos tacos. Esas tortas son, en realidad, unos sandwiches de pan francés, con muy variados rellenos y combinaciones.
Básicamente, el menú presenta dos variaciones: la matutina, con los superdesayunos, y la que funciona para el almuerzo y la cena, con las tortas y algo más.
Adrián narró Ðcon un inconfundible pero agradable acento mexicanoÐ que la idea es mostrar cosas distintas de lo que se conoce aquí sobre la comida de su país, y que, aunque han ido adaptándola a los gustos de los ticos, nunca le quitan el toque mexicano.
Tanto es así que ellos ofrecen la tradicional panadería de México que se elabora con levadura y siempre es dulce, con bastante azúcar y hasta canela. Pero, como a nosotros nos gusta acompañar el cafecito primero con algo salado, brindan también pan relleno con jamón o con queso, pero aseguran que siempre le ponen el picantico que le da su toque propio.
Ahora, además comenzarán a servir tres grandes ensaladas que, en realidad, resultan platos fuertes en lugar de entradas, y que sirven en pan de bollo al que se le ha sacado la miga para poder albergar los vegetales.
Con el gallo o las gallinas
Según nos relatan, los desayunos en México son tan grandes como cualquier almuerzo en Tiquicia. Y así ocurre en Café de Pan, donde usted puede enfrentarse al menú con la certeza de que le costará un mundo decidirse entre los huevos veracruzanos, los rancheros, "los divorciados", los mexicanos, o bien los sopecitos, las quesadillas, los chilasquiles, o unos simples y decentes huevos con jamón.
Todos ellos vienen acompañados por jugo o fruta, y una bebida caliente, sea café o té.
Si quiere probar la pastelería, puede hacerlo desde bien temprano hasta entrada la noche.
Y, si se trata de almorzar o cenar, tampoco le andan ahí con miserias. Las famosas tortas que podrían parecer un patillo liviano son en verdad una buena comida. Vienen en pancito casero y calientito, desde las sencillas con un solo ingrediente fuerte, hasta las combinadas. Para los más comelones se ofrecen las especiales con todo, todo.
Además, estos muchachos prometen seguir dándonos sorpresas conforme pasen los días; así es que, si usted ya fue, mejor vuelva; y, si no ha estado por ahí, le recomiendo que los visite porque el lugar es chiquito, pero el gusto con que uno sale es grande.
Cómo, dónde, cuándo
Lugar: Café de Pan.
Dirección: De la Autoridad Reguladora, en Sabana Sur, 25 metros al oeste.
Precios: Desayunos de ¢400 a ¢850, tortas desde ¢550 hasta ¢1.200.
Horario: De lunes a sábado de 8 a. m. a 8 p. m.
Servicios: Tienen un pequeño parqueo al frente, servicio express y pastelería para llevar. Aceptan todas las tarjetas de crédito.
Teléfonos: 220-1865 y 291-1744.