
Cuando Badú N’Diaye se mete al Jazz Café por unas horas África se traslada a San José.
La gente ahí adentro, en el bar ubicado al lado del antiguo Banco Popular en San Pedro de Montes de Oca, se quita hasta los zapatos. Mueven cabeza y brazos casi desarticuladamente y el torso queda a la deriva de cada golpe que con las manos el hombre de Senegal va dando a sus tambores.
Esta noche, a las 10 p.m. en la serie Mundoloco , el conocedor de los misterios del antiguo Imperio Malinke se despide de Tiquicia. Él es un viajero, lo lleva en su sangre, y después del concierto de hoy se marchará a rodar mundo para volver a Costa Rica en mayo del 2008.
Acompañado por otros percusionistas, varios de ellos del desaparecido Amonsulú, Badú hará su descarga que pinta como una fiesta tribal. La entrada: ¢3.000.