Estaba allí, sentada en las tribunas, cerca del escenario de squash donde, una vez con ocho meses de embarazo, jugó un partido sobre una cancha, en la que, por los rápidos movimientos, se corren aproximadamente dos kilómetros.

Abandonó el raquetbol, disciplina con la que asistió a los Juegos Mundiales de Londres, en 1985, porque era "un ambiente muy difícil, con poca amplitud mental, que no permitía partidos de fogueo contra los hombres".
Es una de las pioneras del squash femenino en 1983, año en que se corona como Miss Costa Rica, una etapa extradeportiva que la ayudó a madurar como persona.
Hoy está metida de lleno en los escenarios tras bajar su intesidad entre 1988 y 1990 por el nacimiento de sus hijos Roberto y Jimena.
Gabriela Pozuelo es la única mujer que intervino en la XII edición del torneo internacional Independencia de squash, terminado el fin de semana y reservado en esta oportunidad para hombres en el Top Squash, en La Sabana. Allí compitió en la división C, en la que venció a José A. Vargas (3 a 0) y perdió contra el clasificado a la semifinal, Joaquín Patiño (0 a 3), para caer y salir eliminada frente al salvadoreño Andy Pinea (3 a 2).
"Jugué bien. Salí muy contenta porque me preparé para ganar una medalla, pero mi último rival jugó excelente, y mi condición física no falló", comentó sobre una de las máquinas de ejercicio del gimnasio donde frotaba su rodilla y tobillo lesionados.
El éxito es la comunión del triunfo de esta mujer apasionada por el deporte, que no lo piensa dos veces para ponerse la camiseta y los pantaloncillos e ir a competir, y después salir de tacón alto y vestido hacia un acto social.
"No pierdo mi femineidad. Me gusta que me miren como un jugador en la cancha y no como una representante del sexo débil. Grito, lloro, pero sigo adelante. La mujer debe participar en todo deporte menos en el boxeo porque son marimachas", expresa mientras muestra con su mano parte de una ceja cicatrizada por el golpe de una raqueta.
Huella
Su récord con títulos nacionales es impresionante para esta rubia, devota de la Virgen de Guadalupe, de quien lleva colgada una medalla sobre su pecho acompañada por un crucifijo. Su paso por cada disciplina en su carrera deportiva dejó huella.
Por su buen registro de bateo con La Salle, es convocada al equipo nacional de softbol en 1977 para jugar contra Taiwán y paralelamente gana un tercer lugar nacional en impulso con la jabalina.
Pasa por una fugaz etapa por el taekwon-do y en el Gimnasio Nacional compite por última vez en cinta anaranjada y abandona esa disciplina por decisión de su padre, Javier, quien tomó el acuerdo después de ver a su hija volando patadas y golpes.
Llega al raquetbol en 1979 y al mismo tiempo a la equitación, donde es nombrada en tres oportunidades como "Amazona del Año". Fue entonces cuando sufrió un accidente en La Caraña, donde se lesiona la columna, y regresa en 1981 a ganar con su yegua "Sierra" el campeonato nacional.
Tras coronarse como la mujer más bella del país, en el concurso de Miss Costa Rica, en 1983, dos años después participa en los Juegos Mundiales, en Londres, al clasificarse un año antes en Quito y convertirse en la primera mujer de la nación en asistir a unas justas que acogen en aquélla época a deportes no olímpicos.
"Fui a Quito junto con Sergio y Teo Fumero, y de los tres únicamente yo me clasifiqué a ese campeonato mundial", recordó.
Hoy la rubia jugadora continúa ligada al deporte, a pesar de los reveses de la vida. "Yo me financié toda mi carrera. Busqué ayuda estatal, y nadie colaboró. Una empresa privada me regaló las camisetas."
Entre los quehaceres hogareños y los laborales en su agencia de publicidad "Unión DMB&B", a Gabriela le queda tiempo para el deporte. Hace seis años, después del alumbramiento de Jimena, retorna al squash.
"Fue difícil porque casi no habían mujeres. En 1992 gané el campeonato nacional, pero no fue reconocido por las autoridades; declararon "jugadora del año" a otra competidora", expresó.
Agregó que la mujer en este país no participa en los deportes por creer que están destinados para los hombres. "En Costa Rica una minoría femenina es la que más éxitos le ha dado a este país. ¿Qué pasaría su hubiera mayor participación?", expresó.
"La mujer tiene la obligación de cuidar la casa, al marido y a los hijos, pero tiene derecho a desarrollarse individualmente como persona. Si logra organizarse, le queda tiempo para la vida profesional y deportiva", dijo Gabriela Pozuelo.
A la corona
Pasaron muchos años, y hasta hace poco tiempo se dio cuenta de que su padre, don Javier, nunca aprobó su participación en el concurso Miss Costa Rica que ganó en 1983.
Contrariamente a ese mundo de viajes y fantasías, con los que muchas jóvenes sueñan hoy, Gabriela vivió a sus 23 años una de sus etapas más difíciles de la vida.
"Nadie me ayudó ni me enseñó cómo caminar o modelar. La organización del concurso no me ayudó, quizás porque yo no era una muchacha que andaba buscando ser modelo o actriz. Mi meta era preparar mi camino profesional en la publicidad y en los deportes", recordó.
Sus dedos de entremezclan entre las puntas de sus rubios cabellos y en aquel rostro asoma la huella de la belleza. "El día de la coronación el primero en felicitarme fue mi papá. Durante ese año conocí muchas cosas que pasan en la etapa de reinado antes y después del concurso celebrado en San Luis Misouri.
Su mirada se entristece. Su sonrisa se apaga. "Fui al Miss Universo con mi propio vestuario y vestido de baño. La organización no me proporcionó nada, y de paso tuve que confeccionar el vestido típico y comprar hasta el regalo que cada nación debe hacerle al país anfitrión."
Sobre la mesa de ejercicios busca un mejor acomodo. La conversación es interesante. Para mí es novedoso escuchar a una ex-Miss hablar de un mundo lleno aparentemente de fantasías.
"Al finalizar el reinado, una tiene que presentar un reporte sobre el año de reinado. Es como una bitácora. A mí no me dejaron. No sé por qué."
Su ojos cobran vida en el Top Squash, donde van y viene deportistas que se preparan para el Panamericano de Colombia, al que Gabriela asistirá si su esposo, Oscar Gallegos, da el O.K.
La pesadilla como Miss Costa Rica la acompañó hasta el último día de su reinado al retirarse de las actividades deportivas, entre 1983-84, para ir sin ningún raspón o morete al hotel Cariari a traspasarle el trono a Silvia Portilla.
"Me cuidé y con mucho dolor me ausenté de los deportes, pero un día antes, al parquear una moto, me cayó encima, y tuve que asistir a entregar la corona con la pierna enyesada y con bastón. Los organizadores, por imagen, me propusieron buscarme un sustituto, pero aquello no era nada normal para mí y decidí hacerlo... no me dejaron dar el discurso de despedida."
Esta es Gaby
- Nombre: Gabriela Pozuelo
- Hijos: Roberto y Jimena
- Esposo: Oscar Gallegos
- Profesión: Publicista
- Empresa: Union DMB&B
- Título de belleza: Miss Costa Rica, en 1983
- Squash: Campeona nacional 1992 y pionera de este deporte en el país.
- Racquetball: Seleccionado nacional de racquetball; primera mujer en asistir a los Juegos Mundiales, en Londres 85.
- Equitación: Tres veces declarada "amazona del año", entre 1979 y 1981.
- Taekwon-do: Subcampeona nacional en cinta anaranjada, a inicios de los 80.
- Softball: Seleccionada nacional en 1977 para jugar contra Taiwán y campeona nacional cuatro años consecutivos con La Salle.
- Atletismo: tercer lugar en impulso de la jabalina, con La Salle, en Juegos Estudiantiles 1977.