Aquella era una de las primeras veces en que Laurens Molina se enrumbaba en la aventura de competir en el extranjero. Sorprendido por la inmensidad del aeropuerto, no se dio cuenta del momento en que su equipaje desapareció. Estaba en Miami y lo esperaba un largo viaje a Argentina.
Sin más ropa que la que vestía y sin más equipaje que su silla de ruedas, Molina no se dejó abatir por las circunstancias y se marchó feliz hacia el sur. El esfuerzo de meses de entrenamiento y el sacrificio económico bien valían la pena.
Este optimismo es el que ha acompañado a Laurens durante toda su vida, pese a que un problema congénito lo hizo nacer sin tibias.
Ahora se prepara fuertemente para competir en los Paraolímpicos de Sidney, Australia en octubre próximo.
Pero la distancia no es lo único que separa las ilusiones de la realidad: el dinero también lo es. Laurens requiere $5.000 (unos ¢1.515.000) para lograr la meta que todo deportista anhela: las justas olímpicas.
Con la ayuda de Continental Air Lines y otras empresas privadas, su bolsillo ya acumula parte de la cantidad. Ahora, apoyado por su familia realiza actividades para completar los ceros de la suma.
Molina tiene los tiempos clasificatorios para competir 100 y 200 metros, y aún está a la espera de que le confirmen si alcanzó el de la maratón. Posiblemente viaje otro tico: Erick Contreras.
En su casa en Pavas, rodeado por más de cien medallas y decenas de trofeos, Laurens habló con Vivasobre sus objetivos.
¿Qué marcó su inicio en el deporte?
Fue a los 15 años. Se me inflamaron los muñones (parte que queda de un miembro amputado) sin saber por qué; me infiltraron y tuve que estar en rehabilitación. En el Centro de Rehabilitación conocí a la gente del baloncesto. En una primera etapa lo practiqué por recreación y luego me dediqué a él en serio. Pensé que yo también era capaz de realizar grandes cosas.
La primera medalla siempre tiene un significado especial. ¿Qué sintió al ganar la suya?
Recuerdo que fue en una competencia de Fercori. Lo primero que dije fue: "¡Uy, qué chiva coleccionar medallas!". Sin embargo, casi ni la pude disfrutar porque soy asmático y, debido al esfuerzo de ese día, terminé en el hospital con inhaladores.
Usted practica el baloncesto, las carreras de velocidad y las de resistencia. ¿En cuál se siente mejor?
Me gusta más el atletismo porque el rendimiento solo depende de mí y así me puedo exigir más. Prefiero las competencias de velocidad
¿Qué le gustaba jugar de niño?
Me encantaban los scootersy llegué a tener tres. También me gustaba jugar futbol con mis amigos. Me encantaba ser el portero.
¿De qué manera ha marcado el deporte su vi-da?
El deporte y mi discapacidad han marcado mi vida. Soy más disciplinado, he tenido que madurar más rápido, trabajo en la construcción de mis sueños. Lo que comenzó como una recreación se ha convertido en mi forma de vida.
De pequeño, ¿se imaginaba en las pistas del deporte?
Sinceramente no: antes era un simple aficionado. Después me decía: "¡Qué chiva estar en unas olimpiadas!", pero jamás pensé que la oportunidad llegaría tan pronto.
¿Por qué no reciben los deportistas individuales el mismo apoyo económico que los deportistas de equipo?
Precisamente por eso, porque son disciplinas individuales. A las empresas quizá no les agrada que solo una persona lleve el logotipo en la camiseta. Además, creo que, en el caso de los atletas con discapacidad, esta discapacidad también los detiene y piensan que no venden.
¿Qué se necesita para que la sociedad derribe barreras contra la discapacidad?
La sociedad ha ido cambiando, pero lo que se necesita es sentido común: entender que nosotros somos iguales a los demás. En el fondo, todos tenemos una discapacidad, solo que unas no se ven.
¿Se ha enfrentado usted con algún tipo de rechazo?
Desde que tengo uso de razón siempre he estado feliz como soy. Al ingresar al colegio, los compañeros me empezaron a molestar hasta tal punto que deserté, pero eso ha sido solo un obstáculo que con la ayuda de mi familia logré superar. Dentro de poco espero ingresar a la universidad para estudiar ingeniería en computación.
¿Cuál es su filosofía de la vida?
El optimismo. Hay que ser positivo ante todo y no dejarse abatir por los problemas que nos pone la vida. Estas son pequeñas lecciones para ser mejores personas. Yo no entiendo cómo la gente se deja vencer tan fácilmente.
¿Qué proyectos vienen en camino?
Una vez que regrese de las olimpiadas continuaré corriendo, y también pienso ayudar a las personas que están en sillas de ruedas, invitarlos a que hagan deportes. conseguirles los implementos y ayudarlos en la parte anímica.