La Orquesta Sinfónica Nacional es uno de los baluartes más preciados y preciosos de nuestra cultura. Eso no hay ni quién lo discuta ni quién lo dude. Sin embargo esta orquesta, como todas las orquestas del mundo, es para muchos un misterio.
Y es que pocos son los que de verdad saben, por ejemplo, por qué no hay 30 flautas y dos violines o por qué los metales se ubican en la parte trasera del escenario.
Para contestar estas preguntas y muchas otras, la OSN presentará esta noche, en el Teatro Popular Melico Salazar, el concierto Nace una orquesta .
Este concierto, que dura cuarenta minutos y es casi un espectáculo, combina, de manera ágil y creativa, música, historia y humor.
"Siempre creí que la Sinfónica era aburrida, pero en este concierto me divertí mucho. Me gustó todo, la música y la historia y el narrador que era muy gracioso", comentó Laura Campos, de 14 años, que disfrutó el concierto con sus compañeros como parte de la Temporada Colegial de la OSN.
Música y palabras
"Todo lo que rodea a una sinfónica es curioso: el número de instrumentistas, el vestuario de los músicos, el rito del concierto, la proporción de los instrumentos y su colaboración en el escenario", comienza a contar el creador y narrador Fernando Palacios, apenas se encienden las luces sobre el escenario.
Luego, es la música la que tiene la palabra y, aunque a alguien le pueda parecer contradictorio, el concierto empieza con la auténtica muerte de una orquesta clásica. Se ve y se oye la huida de los músicos en la Sinfonía de Los Adioses , de Haydn.
Y es que las orquestas crecen como crece la gente: el paso del tiempo es un factor determinante, también es necesario el deseo de sonar cada vez más y mejor.
"Las sinfónicas comenzaron siendo, simplemente, orquestas de cuerdas. Con el paso de los años, se les añadió alguna madera y algún metal; creció y creció; se asumió cada vez más percusión", explica Palacios.
Así, con la ayuda del Perpetuum Mobile de Johann Strauss (hijo), el narrador construye la orquesta como si se tratara de una lección de anatomía: los contrabajos marcan el paso, las flautas, los oboes y los clarinetes se enredan y desenredan como si fueran cabellos y el corazón lo da la percusión.
Y este concierto pasa, sin más ni más, de la ciencia a la pintura. El Boler o de Ravel le da las claves al público para que, siempre con la ayuda de Palacios, descubra el colorido de cada uno de los instrumentos.
Finalmente, el Capricho Español de Rimsky - Korsakov se presta para disfrutar en pleno de la Orquesta Sinfónica Nacional con todos sus integrantes.
De esta manera, Nace una orquesta es un concierto con el que todos, público e intérpretes, se divierten por igual.
"Es muy refrescante, uno toca buena música y, al mismo tiempo, escucha una historia lindísima. Este concierto nos permite redescubrir a la orquesta, el relato nos hace conscientes de cómo los instrumentos se van complementando", comentó Bary Chávez, trompetista de la OSN.
No se lo pierda
Espectáculo: Nace una orquesta. Guión para un concierto didáctico con selección musical variada.
Director: Wálter Morales.
Narrador: Fernando Palacios.
Fecha: Viernes 6 de abril.
Hora: 8 p. m.
Lugar: Teatro Popular Melico Salazar.