Buenos Aires, 12 feb (EFE).- El tradicional carnaval de la Quebrada de Humahuaca argentina comenzó este fin de semana con el despertar simbólico del "diablo", lo que deriva en bailes hasta el amanecer, cantos y degustación de comidas y bebidas.
Los carnavales también se extienden a los pueblos de la Puna y la zona de Los Valles que, al igual que la Quebrada, se encuentran en la provincia de Jujuy, a unos 1.600 kilómetros al norte de Buenos Aires.
El "Pujllay", también conocido en la región como el "diablo carnavalero", revive en las comparsas que bailan durante horas para iniciar los días festivos, en la que los pobladores bajan de los cerros para sumarse a la fiesta y hasta para "conseguir pareja".
Es los nueve días en que el "diablo" está despierto, los pobladores se sienten libres para poder lanzarse a los "pecados" ya que, las creencias populares indican que todos están envueltos por la figura que resurge de las profundidades.
En la Quebrada de Humahuaca, declarado Patrimonio de la Humanidad en el 2003, el diablo es desenterrado para luego devolverlo a las profundidades donde está su reinado, según la creencia tradicional.
Los integrantes de las comparsas lucen vistosos trajes con lentejuelas y piedras y bailan por las angostas calles empedradas de la zona, hasta llegar a los valles, a los cañaverales y a la región del tabaco.
Los "diablos" de las comparsas son los más destacados, con sus atuendos rojos, los silbatos con los que invitan a danzar, sus rostros ocultos detrás de máscaras y sus largas colas terminadas en forma de ancla, con las que "castigan" a quienes no salen a bailar.
Las comparsas son invitadas a entrar en las casas para degustar platos y comidas típicas de la región.
Dentro de nueve días, los vecinos que participan de la intensa fiesta volverán a enterrar al demonio, y a la vida normal y "sin diablos". EFE
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