
Río de Janeiro. AFP Un comerciante brasileño pagó una cuenta de unos 3.800 dólares con 80.000 monedas, en venganza porque una distribuidora de bebidas le exigía el pago de mercaderías en efectivo.
Floriano Macedo, dueño de un restaurante en Sao Gonçalo, área metropolitana aledaña a la ciudad de Niteroi, frente a Río de Janeiro, resolvió saldar la cuenta de 8.219,7 reales con 80.000 monedas, que tuvo que colocar en tres sacos de los de harina que pesaban 215 kilos.
Macedo adoptó esa actitud frente a la intransigencia de la Distribuidora de Bebidas Real, que a inicios de año exigía el pago de facturas en efectivo y no contempló que siempre pagaba al día las cervezas y refrescos que compraba, pero con un cheque.
"Es muy peligroso andar con tanto dinero por ahí, puedo ser asaltado en cualquier momento", recalcó Macedo, que precisó dos vehículos para ir al banco y llevarse las monedas de 25, 10 y 5 centavos que cambió por billetes.
Según el comerciante, la compañía comenzó a plantear las nuevas exigencias luego que instaló fuera de su comercio un letrero que anuncia otra marca de cerveza. Ahora promete pagar sus próximas cuentas de la misma forma: a pura moneda.
"Voy a pagar así. Ellos son los únicos distribuidores de bebidas de Niteroi y Sao Gonçalo, por ello no puedo cambiar", justificó.
El supervisor de la empresa Bebidas Real, Carlos Mauricio Santos, aceptó con buen humor la protesta del comerciante que calificó como un suceso nunca antes visto en Brasil.
A la vez, bromeó al asegurar que era un alivio para su compañía ya que estaba convencido de que ningún ladrón intentará buscar la forma de llevarse una cantidad tan grande de monedas.