Múnich, Reuters.
Múnich abrió ayer sus puertas a miles de amantes de la cerveza que acudieron al mayor festival folclórico del mundo, el Oktoberfest, en unas celebraciones que durarán dos días más de lo que era normal.
Los alemanes, animados después del Mundial de Futbol y por la recuperación en la economía, tienen 18 días para consumir millones de litros de cerveza y miles de salchichas mientras el festival ha sido prolongado para incluir el 3 de octubre como día festivo.
“Este año, Alemania ha tenido muchos momentos emocionantes, el Mundial, que trajo un espíritu alegre y un sentimiento nacional positivo, y esta semana hemos tenido la visita del Papa con su aspecto espiritual”, dijo la directora del festival, Gabriele Weishaeuple, que espera seis millones de visitantes.
El alcalde de Múnich, Christian Ude, abrió el primer barril al mediodía y declaró inaugurada la edición 173 del festival con las palabras “O'zapft is” (el barril está abierto).
Esta fue la señal para que los grupos de amigos y legiones de camareras empezaran a beber y servir, respectivamente, litros de cerveza para los 100.000 sedientos invitados en largas mesas de madera.
El año pasado se consumieron 6,1 millones de litros de cerveza y devorado 479.610 pollos asados y 55.913 codillos de cerdo.
Aunque muchos visitantes vienen de fuera, es un evento para muchos bávaros que usan trajes tradicionales y cantan y brindan.