Hasta la misma Eva hubiera permanecido en el Jardín del Edén si hubiera sabido cómo enfrentar a las serpientes; sin embargo, una de las limitantes para combatir los accidentes ofídicos (por veneno de este reptil) y su mortalidad, son las creencias populares y las malas prácticas de las personas.
Las mordeduras de culebras constituyen un problema de salud pública, aseguró ayer Gustavo Rojas, director del Instituto Clodomiro Picado, durante el inicio del Taller Centroamericano sobre Prevención y Tratamiento de Accidentes Ofídicos.
Esta reunión pretende coordinar medidas para poner en práctica un acuerdo firmado por los ministros de Salud de la región en agosto de 1996.
Dicho convenio obliga a reportar los accidentes por mordeduras de serpientes (ofídicos) ante las autoridades de salud, establece la importancia de la capacitación del personal médico y de la población, así como la vigilancia acerca de la calidad de los sueros antiofídicos que se utilizan en la región.
"No nos habíamos dado cuenta de la importancia de este tema", admitió Ian Chambers, director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo para Centroamérica.
Por su trayectoria y por ser el que abastece a la región del suero antiofídico, el Clodomiro Picado, ubicado en San Isidro de Coronado, será el coordinador de las medidas que establezcan los países del área para enfrentar dichos accidentes.
De acuerdo con estimaciones del citado instituto, en Costa Rica se reportan entre 500 y 800 accidentes de esta índole, que afectan, principalmente, a los agricultores.
La mortalidad en estos casos es menor al uno por ciento; no obstante, cuando el herido no se trata adecuadamente, puede tener consecuencias permanentes como la amputación de miembros.
Esto implica problemas sociológicos mayores porque algunas familias pierden su principal fuente de ingresos ya que, en ocasiones, el padre de familia no puede continuar trabajando.
Hasta hoy no se le ha dado la importancia que el problema merece, al punto de que no existen seguros que cubran a los campesinos por las secuelas de un accidente con serpientes.
Creencias populares
Algunas creencias aseguran que estos reptiles son ciegos, no atacan a las mujeres embarazadas y solo los de colores vivos son tóxicos. Todas ellas son falsas y perjudican la atención de los heridos y la prevención.
A juicio de Rodrigo Aymerich, coordinador del serpentario del Instituto, las personas tienden a matar a todas las culebras, lo cual perjudica el ciclo ecológico de estas, máxime cuando se elimina a serpientes no venenosas que contribuyen, como en el caso de la zopilota, a eliminar a algunas de sus congéneres ponzoñosas.
Por lo tanto, Aymerich recomendó a la población aprender a diferenciar entre las perjudiciales y las que no lo son, ya que de 118 especies que existen en el país, solo 18 son peligrosas.
Asimismo, recomendó a la población buscar información en el Departamento de Salud Ocupacional del Instituto Nacional de Seguros, en el Quiosco de la Información del Ministerio de Educación (teléfono 800-277-3633), o al propio instituto (teléfono 229-0344).
En alerta
Contrario a las creencias populares, a las mujeres embarazadas también las muerden las serpientes, el ajo no salva al paciente y no se debe hacer una herida para sacar el veneno.
PREVENGA
- Utilice botas altas de hule grueso o cueros especiales. El 70 por ciento de las mordeduras ocurre de la rodilla hacia abajo.
- Tenga cuidado al recoger escombros (hojas, pasto o troncos); use un palo o palanca para mover objetos y asegúrese de que no haya ningún animal debajo.
- Manténgase alerta mientras realiza labores de campo (chapeo, recolección de café, banano, etc.); vigile dónde coloca las manos. Un 27 por ciento de las mordeduras se da entre quienes realizan estas labores.
- Si sale de caza o paseo por la montaña, camine con cuidado en zonas oscuras y limpie el terreno donde va a dormir.
- Mantenga limpios los predios cercanos a la casa. Esto no ahuyenta a las culebras, pero permite verlas.
- Aprenda a reconocer a las serpientes venenosas y a respetarlas. Eduque a los niños para que no intenten tomarlas con las manos.
EN CASO DE MORDEDURA
- Mantenga la calma.
- Ponga al paciente en reposo e inmovilice la extremidad mordida.
- Traslade al paciente al centro de salud más cercano en un tiempo no mayor a cinco horas.
- Nunca aplique torniquetes, hielo o ungüentos. No haga cortes en la piel (la sangre no coagula por efecto del veneno), ni queme la herida.
- No intente extraer el veneno con la boca.
- Si el paciente tiene sed, déle solamente agua. No administre otras bebidas, como licor.
Fuente: Módulo Educativo del Proyecto de Educadores Comunitarios del Ministerio de Salud e Instituto Clodomiro Picado.