El término puede resultar familiar en esta época de guerra. Se refiere a la tendencia a ver a los opositores o enemigos como si fueran Satanás o alguno de sus demonios. Por ejemplo, Saddan Hussein es satanizado por muchos estadounidenses y algo parecido hacen muchos iraquíes con respecto a George Bush.
Sin embargo, no pretendo hablar de la satanización en la política, sino más bien en la pareja . Porque en momentos de conflicto no es raro que cada uno empiece a ver al otro como si fuera el mismísimo pisuicas, lo cual trae consecuencias negativas muy concretas. A corto plazo porque la satanización dificulta mucho la comunicación , ya que cada palabra o acción de uno es vista como una amenaza directa o indirecta para el otro. Por eso, no es raro que se pierda mucho tiempo desentrañando los posibles significados ocultos de todo lo que hace o dice. La frase: "¿Qué habrá querido decir cuando dijo que...?", pasa a ser pan de cada día.
También los allegados del otro acaban siendo satanizados, convertidos en malos de la película , pervertidores o rompe hogares. Cualquiera de ellos que trate de actuar como "emisario neutral" para buscar arreglos del conflicto, podría enfrentar gran desconfianza y rechazo.
Peor aun si se descubre que el otro mantiene una relación clandestina , pues esa tercera persona será la más satanizada de todas. Pasará a ser alguien que debería recibir el mayor castigo posible por haberse apropiado de lo que ya tenía dueño.
A largo plazo las consecuencias también pueden ser nefastas , pues se obstaculiza cualquier intento de reconciliación. Porque cuanto más satanicemos al otro, más difícil será aceptar que quizás exageramos la nota, que no era tan malo como pensábamos o que tal vez realmente haya cambiado .
Igualmente difícil será para los allegados más cercanos, comenzando por los hijos o parientes. Se convencieron de que el otro era el ganador del premio de maldad y perversidad y ahora deben aceptarlo como si nada. No es raro entonces que duden y se opongan a una eventual "re-unión" .
Satanizar a alguien puede crearnos la falsa sensación de que tenemos un poder especial para disponer de su vida, pero no debemos olvidar que el tiempo cambia muchas cosas y que esa persona puede seguir siendo parte de la nuestra.