El biólogo Randy Thornhill nos sorprendió hace seis años con sus ideas sobre cómo unas personas son más atractivas que otras, gracias a ciertos mensajes de su calidad orgánica, destinados a atraer la atención del sexo opuesto.
Son curiosidades adaptables a la tele cuando incorporan un punto de referencia interesante en la definición de ese encantamiento de algunas mujeres, como Lizeth Castro , para seducir la cámara con su presencia.
Ni en la vida ni en la tele existe una belleza única, un diseño dominante, unas particularidades innatas o aprendidas para transmutar una persona común en otra "telegénica", pero según parece, el aspecto físico es determinante.
La joya es la simetría del rostro. El lado derecho debe ser lo más igual posible al izquierdo. Ese desarrollo armónico de la cara hace suponer un equilibrio emocional. O tal vez es un simple recuerdo de la evolución, pues los individuos más resistentes tienden a ser más simétricos.
Seamos claros, nadie saca una cinta métrica antes de activar el gustómetro, pero confrontemos la propuesta con el ejemplo a ver si resulta verdadera.
Luego está el triángulo de seducción . Ojos grandes como caricatura japonesa dan la impresión de mayor expresividad. Mandíbula pequeña y labios carnosos hablan de abundancia de estrógenos y, en consecuencia, de la fecundidad. Otra interferencia biológica bien complementada con la necesidad de tener rasgos marcados, porque la tele aplana un poco la imagen natural.
Por extraño que parezca, esa belleza ideal está dentro del tipo común. Como si fuera una versión completa de los rasgos de todas esas otras mujeres a las cuales sí tenemos al alcance en la zona de verduras del supermercado.
Fuera de estudio, y por intuición propia, la capacidad de transmitir su vida interior, sin hablar de sí misma, es clave en el complemento del físico.
Lizeth no teme mostrar sus emociones y, de las pequeñas digresiones, solo sabemos que en sus fantasías sueña con echarle mano a David Beckham , que es madre muy alegre de su maternidad, y amante entusiasta de la música.
Ella es un ejemplo ideal de lo que es ser "telegénica" y es, sin dudas, una de las mejores presentadoras del país.