En el futuro debemos redefinir el término "travesura", supongo. Vamos a entender travesura como el acto deliberado de buscar esparcimiento, lucro o notoriedad pública a costa de la muerte, desmembramiento o quemadura de otros, en especial de seres inocentes sin cédula de identidad.
Así definido el término, vamos a decir que los amiguitos de un señor en piyamas llamado Osama bin Laden estaban haciendo "travesuras" con avioncitos o que unos "traviesillos" japoneses soltaron un poco de gas sarín en el metro de Tokio, solo para "divertirse un rato" y animar o combatir el estrés del aburrido medio de transporte en esa asfixiante ciudad.
Con pasmosa sangre fría, el sospechoso de manejar una fábrica clandestina de pólvora en uno de los suburbios de una importante ciudad costarricense dijo a la prensa después del decomiso: "No pasó nada; se llevaron un poco de pólvora. Lo que pasa es que yo siempre he sido un travieso".
La pequeña travesura que se le impidió concretar a este monstruo constaba, según la noticia publicada en la prensa, de unas 5.000 carpetas, 480 tiras de triquitraques (cada tira tiene 12 bombetas de las que sirven para provocar quemaduras de primero y segundo grados en un niño) y 1/4 de kilo de pólvora, todo ello en cantidad y falta de seguridad tales que serían suficientes, en palabras de medios policiales, como para mandar a volar muy lejos, unas cinco manzanas repletas de humanidad.
Al igual que mis amigos de infancia, yo fui de los que les daba de comer a esos "traviesos" señores robándome "cincos y dieces" del delantal de mi abuela para luego verle, transida de furia, corriendo detrás de nosotros para decomisarnos nuestras explosivas carencias de afecto y excesos de mortal curiosidad .
En ese entonces poco podía culpársenos de propiciar las horribles escenas de dolor que han vivido y, lamentablemente vivirán en el futuro, gran cantidad de familias en nuestros países latinos, tan dados al consumo de pólvora por las Navidades. Pero en ese entonces tampoco se perseguía a los desalmados comerciantes del explosivo veneno .
Espero que ahora y después se persiga a esos malditos sin darles ningún tipo de concesión. Cuando pidan clemencia, que lo hagan ante los clientes que han enviado a la sección de quemaduras del Hospital de Niños.