Siempre me ha intrigado la manera como los ejecutivos de las empresas son capaces de manipular el idioma, para aburrirlo a uno con largas verborreas de las cuales, al final, no queda nada de provecho.
Ni se diga de políticos, funcionarios y otras aves de oportunidad que son capaces de llenar el aire nacional con naderías, a veces hasta convincentes, de manera continua por horas.
Pero, aunque parezca sarcasmo, créanme que respeto enormemente la habilidad de esos tipos, y hasta me despiertan un poco de envidia, pues la rutina que se montan no es cosa fácil. Qué va. Si hasta para no decir nada hay que pensárselo muy bien porque, de otra forma, no se convence a nadie. Ejemplo de ello es el gran maestro de la palabrería, el inmortal Cantinflas, a quien nadie ha podido igualar en sus enredos lingüísticos.
Hace algunos días, buscando cualquier cosa en Internet y olvidado el tema del bla,bla,bla, encontré una invitación que me pareció curiosa y alegre. Rezaba lo siguiente: "¿Necesitas ëreconvertir servicios electrónicos transparentesí, o ëfacilitar soluciones modulares al interior de tu empresaí"? Quizás sólo te falta un poco de idioma para convencer a tus socios o jefes. Oye, sólo se trata de reformatear arquitecturas llave en mano y nivelar las sinergias verticales. Si es el caso, te recomendamos el Generador de Verborrea Empresarial".
Ni lerdo ni perezoso decidí entrar a http://es.geocities.com/empresayhumor para encontrarme con un original GVE o Generador de Verborrea Empresarial, fácil de utilizar y, para mi sorpresa, totalmente gratuito. De manera sencilla y astuta, un poco de código de programación combina elementos verbales de tres "pilas" distintas que sus autores han intitulado verbos, conceptos y adjetivadores.
Después de un breve y divertido esfuerzo, el resultado puede ser algo tan aparentemente serio y convincente como esto: "Se busca adoptar experiencias con proactividad al desarrollar infraestructuras llave en mano, re-inventando modelos de visión periférica, propulsando sinergias transparentes entre todos los miembros de la cibercomunidad, escalando redes en tiempo real e impulsando portales de personalización".
Bueno. Si ya la animación por computadora amenaza el empleo de los actores al crear personajes "a la medida", ¿qué será del futuro de los que son maestros en el arte de no decir nada?