Me contaron de una mujer que no quiere ningún tipo de planta natural en su casa. Luego del estupor inicial de saber que hay un miembro de mi especie a quien no le gustan "las matas", me puse a investigar y descubrí que todos tenemos un poco de atracción hacia lo natural y, a la vez, otro tanto de temor u odio.
"Biofilia" es el término acuñado por el naturalista de Harvard, Dr.Edward O. Wilson para describir esa "innata tendencia de la humanidad para dejarse llevar "por lo natural", "lo no tocado o arreglado" y amarlo. Los investigadores reconocen que la biofilia comprende a su vez su opuesto (biofobia), que como diría Cantinflas, significa lo contrario, es decir, un temor a ser herido de alguna forma por "demasiada naturaleza". Los directores de cine saben que las bombas, armas y cables eléctricos causan miedo en el público pero lo que les causa realmente pavor son los "elementos" naturales: un buen tiburón blanco, una tarántula o una orgía de serpientes.
Aún más, casi le resulta increíble a los científicos creer que haya primates atraídos por la naturaleza, dado que este grupo se caracteriza por su "destreza y artesanía" en el dominio de lo natural para satisfacer sus deseos, por lo general egoístas.
"La idea de dominar la naturaleza es totalmente primate: si los chimpancés tuvieran el cerebro la mitad de grande que el nuestro, probablemente ya hubieran asfaltado la jungla", opina el Dr. Peter Verbeek, profesor de psicología en el Miyazaki International College de Japón.
De hecho se cree que cuando un primate "trata bien su ambiente", lo hace por razones egoístas, es decir, porque cree que si no lo hace, la naturaleza se lo va a cobrar personalmente.
Aún así un poco de biofilia paga con creces.La Dra. F. Kuo y sus colegas de Ciencias Naturales en la Universidad de Illinois descubrieron que los habitantes de un complejo habitacional de bajo precio que tenían algún tipo de vista natural (un árbol, zacate, en fin, algo verde) informaron sentirse más saludables, productivos, menos agresivos y más amistosos que sus vecinos sin tal tipo de vista.
La biofilia es una habilidad que se puede desarrollar en algún grado.
Si la gente lo piensa dos veces antes de comprar una lámpara de madera en extinción o comer un huevo de tortuga protegida, ya se puede estar marcando una gran diferencia. ¿Quién no ha experimentado emoción con una puesta de sol, un guanacaste joven en la pampa o una orquídea en la selva virgen? Pues parece que no todo el mundo. Pero un poco de biofilia haría la gran diferencia.