¿¿Semana de aperturas? Sí, y casi todas concentradas en un solo lugar. La Galería Nacional del Museo de los Niños se convirtió en el monopolio de las inauguraciones, pues está a un paso de abrir al público cuatro exposiciones de seis artistas diferentes.
Sylvia Lizano y Ernesto Banfi (en la foto) serán los primeros mañana con Opción de vuelo, un trabajo de escultura-instalación. María Elena Begher y Sila Chanto (Dos perras), Walter Herrera (Felipe, Laura y Arnoldo) y Dinorah Carballo (Rasgos de la impresión) inaugurarán un día después: el próximo 8 de agosto, a las 7:30 p. m.
Por su parte, la Fundación de Museos del Banco Central mantiene El kitsch de lo cotidiano como si se tratara de un estreno, aunque la muestra se mantiene abierta al público desde el pasado 27 de julio (la fundación ya casi no realiza inauguraciones formales).
Si algo demuestran estas inauguraciones es que todo se puede pintar y que la vieja fórmula no está en desuso: en la plástica nacional caben desde reflexiones aerodinámicas hasta la recreación de ambientes kitsch saturados de estética descartable.
Planos e insultos
Opción de vuelo es un trabajo complementario, donde ambos artistas plantean un elemento vital: las alas. Lizano, desde los montajes de madera y metal (compuestos como instalaciones) y Banfi, desde materiales como la varilla de construcción y el yute ("dibujos tridimensionales aéreos", en sus propias palabras) realizan una aleación entre valores espaciales y pictóricos, para indagar en el significado de elementos cotidianos y mágicos (Lizano) y otros, igualmente cotidianos pero más figurativos, como un paseo en bicicleta entre un diablo y un ángel; las fuerzas del bien y el mal (Banfi).
Begher y Chanto, por su parte, se apropiaron de un sustantivo tan inofensivo como "perras" para utilizarlo según el dogma popular, que más bien funciona como adjetivo calificativo. Bajo el título de Dos perras, ambas artistas dan un uso nuevo al habitual insulto, llevándolo a escena en forma de ironía o "risa dolorosa". Variaciones de uno-a- mismo-a- (acrílicos de Begher) y el texto proyectado Perra negra perrísima (Chanto) se complementan en reflexión y compañía.
Habitaciones contiguas
Psiquiatra de profesión, Herrera exhibe una serie de colografías anecdóticas, que narran las posibles situaciones de tres personajes inventados: Felipe, Laura y Arnoldo. Estos personajes se desenvuelven en situaciones afectivas, nutridos por el quehacer científico de su autor: amor, depresión y amistad hilan el discurso de estas tres historias, que funcionan como un "desahogo reflexivo" a través del grabado.
El placer por la lectura, entre otras cosas, es lo que llevó a Dinorah Carballo a colgar del techo de la galería un libro de 11 metros de largo. "Descentralizar las cosas, sacarlas de su monotomía y repetitividad", según sus palabras, es una actitud que comienza por elaborar semejante volumen a partir de textos propios, imágenes computarizadas e intervenciones con pintura, entre otros, conforman la obra que da título a la exposición, que se prolonga con una serie de grabados individuales.
El kitsch de lo cotidiano, en los Museos del Banco Central, es una recreación de los espacios más entrañables acaso por hogareños de nuestra diaria vida kitsch: una sala con estilo Luis XV "made-in-Taiwan", un baño tapizado de peluche o un tambaleante y grecoromano queque de 15 años.
La palabra kitsch, que en definitiva designa a lo cursi o de mal gusto, se ahorra explicaciones en los salones del museo, donde las emociones del mal gusto son una verdadera obra de arte.