Goya es un viejo amigo, y la vida, una fiesta que no necesita ningún tipo de ceremonias. Mientras esperan un jugo de piña en el café del Teatro Nacional, Carlos Barboza y Teresa Grasa se reparten la baraja de un conocimiento cultivado con paciencia: el arte de la restauración y el arte de compartir.
Recientemente visitaron nuestro país e inauguraron una exposición de sus trabajos en la Casa Rosada de la Asamblea Legislativa, que permanecerá en exhibición hasta el 28 de este mes.
Ambos pintores -esposos desde hace 24 años- son especialistas y restauradores de la obra de Francisco José de Goya y Lucientes, el célebre pintor español.
Con una trayectoria de casi 19 años de investigaciones aplicadas, ambos han realizado, además, una intensa carrera en la fotografía, el grabado y la pintura, que incluye varias publicaciones.
Barboza es costarricense pero reside en España desde 1968. Grasa es española y, además, química de profesión. Se conocieron cuando ambos habían definido sus vocaciones: él era profesor en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, y ella, su alumna. Lo demás es historia y trabajo.
Matices a dúo
-El arte de la restauración está a medio camino entre el arte y la ciencia ¿En qué consiste exactamente?
-(Carlos:) Lo primero es desligarse de los conceptos propios y de lo que uno piensa sobre el arte, y, si eres pintor, de lo que tú pintas. Frente a la obra, tienes que respetar, proteger y consolidar lo que hay; jamás intervenir sobre la pintura original. Si hay que consolidar o reajustar el trabajo original que haya desaparecido, hay que hacerlo de una forma evidente, de modo que se vea, para que el estudioso no se equivoque.
-(Teresa:) Antes de tocar nada, se hace un análisis histórico y fotográfico exhaustivo, y luego un análisis químico de todos los pigmentos, porque así se descubre a qué época pertenecen. A partir de esto, se busca una mezcla de disolventes que ataquen solamente el repinte y no la pintura original .
-¿Y si uno se equivoca?
-(Carlos:) Se pone a llorar. Si te equivocas con Goya, pues... No te puedes equivocar.
-¿Cuánto tiempo les tomó restaurar los murales de Goya?
-(Carlos:) Llevamos 20 años trabajando sobre la obra de Goya. Son 620 metros cuadrados de pintura restaurada.
-¿Cómo han complementado el trabajo de pintores y restauradores?
-(Teresa:) Hemos ido alternando las etapas de trabajo. Cuando estás trabajando en una restauración muy importante, estás totalmente absorbido. Pero entre trabajo y trabajo, hay que dejar unos meses de tiempo, y es en esos en los que nos dedicamos a pintar.
(Carlos:) Por suerte, hemos tenido uno de los mejores maestros de la pintura universal, que es Goya. Existe el peligro en el restaurador que también es pintor, de terminar copiando, pero eso tienes que quitártelo de encima.
-(Teresa:) Goya es tan bueno que coges lo que te vale como pintor, como pintor actual.
-¿Dónde está el genio de Goya?
-(Carlos:) Para mí es el creador total de la pintura universal. Goya pintó murales, pequeños retratos, bodegones, hizo grabado, etcétera. Además, trató profundamente el tema del ser humano. Fue un reportero gráfico de su época.
-(Teresa:) Goya es un pintor humanísimo. Cuando estás viendo un cuadro suyo, no ves un cuadro: ves una escena completamente vivida. Goya pintó sobre el soporte que fuese y abarcó infinidad de temas: sus cuadros son testimonios de la vida.
Teresa Grasa reflexiona sobre sus actividades conjuntas: "En el trabajo, uno le hace de abogado del diablo al otro. Aunque cada uno hace fases complementarias de restauración, llevamos una metodología muy seria, científica y rigurosa en el planteamiento. Sin embargo, en pintura, cada uno hace lo que quiere, porque pintamos de formas totalmente distintas, y nos respetamos muchísimo".