Houston (EEUU), 14 feb (EFE).- Clara Harris, la dentista de origen colombiano que mató a su esposo adúltero en un arranque de celos, fue sentenciada hoy en Houston (Texas) a 20 años de prisión y recibió una multa de 10.000 dólares.
Harris, de 45 años, fue declarada culpable el jueves por los doce miembros del jurado por el incidente del 24 de julio, cuando Harris encontró a su esposo David con su amante y lo arrolló con su Mercedes Benz en el estacionamiento de un hotel de Houston.
Harris recibió la sentencia el mismo día en que la pareja hubiese cumplido once años de matrimonio, pero podrá salir en libertad después de purgar la mitad de su sentencia carcelaria.
Durante las deliberaciones que duraron más de seis horas, el jurado determinó que la acusada actuó en un ataque de "pasión súbita".
Bajo las leyes estatales de Texas, la pena máxima para esa condición es de 20 años.
Harris podía haber recibido una sentencia de entre dos años en prisión y cadena perpetua. La defensa infructuosamente trató de convencer al jurado de que su clienta merecía la libertad condicional.
Tampoco sirvió el argumento de la defensa de que su clienta trataba por todos los medios de mantener a su familia unida, por lo que volvió a preocuparse de sí misma, acudió a un salón de bronceado, abandonó su carrera de dentista e incluso tenía previsto someterse a cirugías estéticas.
Al dirigirse al jurado, el abogado defensor George Parnham señaló, con la voz baja y entrecortada, que los hijos gemelos de cuatro años de edad de la pareja Harris no debían ser "arrebatados" de su madre.
Parnham insistió en que aunque la fiscalía trata de enviar un "mensaje" con esta condena, la sentencia no detendrá a personas como Gail Bridges, la amante del difunto "de hacer lo que hacen".
Bridges, una mujer divorciada, trabajó como recepcionista en la consulta de Davis y ambos tenían sus encuentros amorosos en un hotel que resultó ser el mismo donde el fallecido había celebrado su noche de bodas con Clara Harris.
Tratando de pintar la mejor imagen de Clara, el abogado destacó que su clienta "es querida y respetada por sus vecinos, sus colegas, los familiares más cercanos de David".
Parnham es el mismo abogado que había defendido infructuosamente a Andrea Yates, una enferma mental que ahogó a sus cinco hijos y que no consiguió obtener la compasión del jurado.
Pero durante su turno, la fiscal Mia Magness explicó al jurado que no se trataba de castigar al pecador sino "su conducta del 24 de julio".
Magness criticó con especial dureza que Clara Harris haya involucrado a su hijastra adolescente, Lindsey -que iba de pasajera en el asiento trasero del vehículo el día del homicidio- en un asunto que debió resolverse entre adultos.
Lindsey sirvió de testigo de la fiscalía y durante el juicio narró una relación muy cercana y positiva con su padre, también un ortodoncista, de 44 años.
La joven de 17 años dijo que la muerte de su padre ha arruinado los planes que ella tenía de asistir a la universidad y que incluso intentó suicidarse en dos ocasiones, tras sumirse en una depresión severa.
"Es inconcebible que haya involucrado a esa joven al punto de hacerla presenciar la muerte de su padre", enfatizó Magness.
"Ella (Clara Harris) utiliza a sus hijos como un escudo", agregó al contestar a la petición de la defensa de que no se privara a los niños de su madre.
Para Magness, si la acusada sufrió humillación por la infidelidad de su esposo, la peor parte la llevó la víctima, que fue privada de una muerte digna, ya que "se ahogó en su propia sangre en presencia de su hija". EFE
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