
Bogotá. Un vehículo cargado con alrededor de 40 kilos de explosivos estalló el viernes frente a una estación de policía de Cali, una de las mayores ciudades de Colombia, y cuatro agentes y un civil murieron, y otras nueve personas resultaron heridas, informaron fuentes oficiales.
El atentado se registró hacia las 07.00 horas local en momentos en que decenas de personas salían de sus hogares en el populoso distrito de Aguablanca, habitado por gente pobre.
Un automóvil pequeño pasó por la estación de policía y estalló dejando cuatro policías muertos, otros cuatro heridos y la persona que conducía el auto también murió despedazada, dijo a la prensa el general Luis Jacinto Mesa, comandante de la policía local.
El conductor del coche-bomba era una persona a la que se le había sido amputada una pierna y probablemente fue engañada para que llevara los explosivos, dijo el general Jorge Daniel Castro, director de la Policia Nacional.
Parece que el vehículo fue explotado a control remoto y la persona que lo conducía fue utilizada, engañada y eso lo estamos investigando, dijo Castro en conferencia de prensa en la que anunció una recompensa de 100 millones de pesos (25.000 dólares) por informes que permitan capturar a los autores intelectuales del atentado.
Agregó que resultaron heridos otros cinco habitantes del barrio, que estaban cerca del sitio del atentado.
Tras la explosión una columna de humo se elevó en el distrito de Aguablanca y fue visible en buena parte de Cali, ciudad situada a 300 kilómetros al suroeste de Bogotá, con mas de dos millones de habitantes.
La onda expansiva destruyó dos autos, cuatro motos patrullas de la policía y causó daños en viviendas del barrio, en especial ventanales.
Argelino Garzón, gobernador del departamento de Valle, cuya capital es Cali, condenó el atentado y lo atribuyó a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Quiero decirles a la guerrilla que reflexione, que nada gana con este tipo de violencia pues los únicos que sufren son los pobres, esto no hace sino generar zozobra, dolor y tristeza, dijo Garzón a través de radio Caracol desde la zona del atentado.
Es un acto típicamente terrorista que afecta a la gente humilde... e igualmente a policías, sus familias que también son gente humilde y pobre, agregó.
Otro camión cargado con 150 kilos de explosivos fue descubierto y desactivado frente al batallón militar de Pasto, la principal ciudad de la frontera sur con Ecuador, informó la Policía Nacional.
El atentado de Cali y el frustrado en Pasto se registran en el marco de una ofensiva de la guerrilla con motivo del juramento para el segundo periodo presidencial de Alvaro Uribe, el lunes.
En Bogotá estalló otro carro-bomba el lunes al paso de dos camiones con soldados y mató a un civil y 10 militares resultaron heridos; en el nororiental poblado de Tibú, cerca de la frontera con Venezuela, 15 militares murieron en una emboscada tendida por las FARC.
Esta semana la guerrilla también ha dinamitado torres de energía, oleoductos e incendiado vehículos en las carreteras como parte de la ofensiva típica de las FARC en cada cambio de gobierno.
Las FARC son la más poderosa guerrilla del país que desde hace 42 años pelea por hacerse del poder e instaurar un régimen izquierdista.