Medellín (Colombia). Las autoridades colombianas están desconcertadas con el coche bomba que anoche causó heridas a cincuenta personas, destruyó o averió 200 vehículos y ocasionó cuantiosos daños materiales en un lujoso centro comercial de la ciudad de Medellín.
Los cuerpos de seguridad no tienen aún ninguna pista sobre los autores de esa acción terrorista y el comandante de la Policía Metropolitana de Medellín, Jorge Daniel Castro, admitió hacia la medianoche local que no sabían aún quiénes habían colocado el vehículo.
Por su parte el portavoz del Departamento de Bomberos de la ciudad, capitán Leoncio Alvarez, dijo a EFE: "no tenemos conocimiento de qué grupo cometió el atentado".
Las autoridades civiles de la capital departamental de Antioquia tampoco se aventuraron a ninguna hipótesis sobre el atentado, que le recordó al país la guerra que le declaró al Estado hace más de diez años el "capo" Pablo Escobar, que lideró el antiguo cartel de la cocaína de Medellín y que murió en diciembre de 1993 en un enfrentamiento con policías.
Miles de muertos y heridos dejó esa época "narcoterrorista", que Escobar mantuvo de 1988 a 1991 con la explosión de decenas de coches bomba preferentemente en Medellín y Bogotá, el asesinato de magistrados, jueces y periodistas.
Un avión comercial con más de cien pasajeros que volaba de la capital colombiana a Cali, en el suroeste, fue también derribado entonces por los narcotraficantes, que introdujeron en el aparato una bomba.
En el atentado de anoche una camioneta cargada con cerca de cuarenta kilos de explosivos fue colocada en el estacionamiento subterráneo de El Tesoro, un lujoso centro comercial del barrio residencial medellinense de El Poblado
La deflagración se produjo hacia las 19.39 horas locales (00.30 GMT del jueves) y sorprendió a centenares de personas que visitaban este complejo con 120 almacenes y diez salas para cine.
La carga explosiva generó un incendio en el estacionamiento que amenazó con propagarse por el centro comercial, que de inmediato fue evacuado.
La concentración de gases y de humo dificultó el acceso a los subterráneos de los bomberos, que con quince vehículos para extinción controlaron las llamas y procedieron luego a la remoción de los escombros.
El portavoz del Departamento de Bomberos de Medellín precisó a EFE que aproximadamente 50 personas fueron rescatadas heridas y trasladadas a ocho centros asistenciales de la ciudad y de las localidades vecinas de Envigado e Itagüí.
Ocho de los heridos están en estado grave, entre ellos un bebé con nueve meses y una mujer embarazada, agregó Vélez, quien resaltó que por el momento no ha sido hallada ninguna víctima fatal entre los escombros.
"Dios quiera que no haya personas atrapadas", dijo el general Castro, e indicó que las autoridades militares y policiales no disponen de información sobre los posibles responsables del atentado.
Unos cien coches fueron destruidos por la deflagración y las llamas, en tanto que cien más resultaron dañados, dijo por su parte el secretario de Gobierno de la ciudad, Jorge Enrique Vélez.
El funcionario añadió que al menos cinco locales quedaron destruidos y advirtió de que la estructura del edificio comercial sufrió daños de importancia.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.