Hay arbustos para el jardín como mandados a hacer por encargo y dentro de estos tenemos al esplendoroso Hibiscus, llamado comúnmente clavelón.
Es originario de Asia y las islas del Pacífico. Por su belleza, la flor del Hibiscus rosa-sinensis es la flor nacional de Malasia y la del estado de Hawai.
Los clavelones los encontramos en miles de colores y combinaciones; algunas variedades tienen flores de cuatro centímetros y otras llegan hasta los 26. Algunos arbustos son de poco crecimiento y otros llegan a crecer hasta 4,5 metros.
Los hay de flores sencillas y dobles, algunos florean prácticamente todos los días y además atraen con su néctar a los colibríes; en realidad, la variación en estos arbustos tropicales es impresionante.
En el jardín, este gran abanico de especies y cultivares lo podemos aprovechar de mil y una manera. Las especies sencillas y no injertadas son de muy rápido crecimiento y se pueden aprovechar para setos altos como murallas vegetales o bien bajitos para delinear bordes de jardín.
Los clavelones injertados se prestan para dar colorido con sus hermosas flores en jardines tropicales ya sea solos o en grupos de porte medio, en jardineras o destacados en maceteros.
Las flores de clavelón cortadas o en la planta no viven más de un día, con suerte, en algunas variedades, hasta dos y tres días; sin embargo, plantas sanas y vigorosas nos recompensan con floraciones continuas que invitan a coleccionar las más de 200 especies, sin contar los nuevos cultivares.
Secretos de familia
Para lograr buen desarrollo y floración de los clavelones, es necesario contar con un suelo húmedo, suelto, orgánico y con muy buen drenaje. Son tolerantes a la salinidad, por eso son ideales para jardines en las playas del trópico húmedo.
Las plantas adultas injertadas consumen muchos nutrientes, así que, además de un buen suelo, agradecen la fertilización ligera pero frecuente con fórmulas bajas en fósforo a diferencia de la mayoría de cultivos con flor pues el exceso de este inhibe en ellas la absorción de elementos menores.
Las especies o plantas sencillas son muy fáciles de propagar por estaca. La de los híbridos, en cambio, se hace generalmente por injerto para garantizarnos una planta fuerte, resistente a enfermedades y con un buen sistema radical.
Los clavelones los podemos podar con la frecuencia que sea necesaria para mantenerlos dentro del tamaño deseado y renovar la planta, así se logra una forma más compacta y mayor floración.
En las plantas de maceta es muy importante la forma, debemos tener el cuidado de hacer cortes sesgados y podar sobre las yemas que se dirigen hacia fuera para que el nuevo crecimiento lleve esa dirección.