Según Brian Dean, profesor del Instituto de Investigación de Salud Mental de Melbourne y director del proyecto, el futuro medicamento servirá para tratar síntomas asociados a la enfermedad, como el carácter insociable de los pacientes y su incapacidad para afrontar una vida organizada.
Explicó que la investigación se encuentra en su primera fase y que aún es pronto para saber si la nueva medicación sustituirá a la actual, o se administrará de forma conjunta.
Sin embargo, sí se espera que elimine algunos efectos secundarios de las actuales medicinas, como la somnolencia.
Secretos por descifrar
"Ahora el reto será entender cómo los cambios en estos genes causan los síntomas de la enfermedad, en especial las alucinaciones, para poder tratar a todos los pacientes que no responden totalmente a los medicamentos", explicó.
Durante ocho meses, el equipo de Dean ha examinado 12.000 de los 30.000 genes que se encuentran expresados en el cerebro humano, para lo que han utilizado cerebros donados por 16 fallecidos, de los que 8 eran enfermos de esquizofrenia y 8 eran sanos.
El equipo todavía tiene que examinar los genes restantes y unas 10.000 proteínas producidas por señales genéticas del cerebro que podrían servir como base para crear la nueva medicina.
La investigación proseguirá hasta que se hayan estudiado los cerebros de 72 personas diagnosticadas con la enfermedad y otras tantas sanas. Dean cree que la esquizofrenia es producto de la mutación hereditaria de un gen que no produce la enfermedad como tal, sino solo la susceptibilidad de desarrollarla.