Berlín. La actriz italiana Claudia Cardinale explicó en Berlín que Federico Fellini fue el único director con quien pudo ser "ella misma" en la pantalla.
Cardinale formuló declaraciones este viernes, antes de que el Festival de Cine de Berlín le dedicara un homenaje con la proyección de la película de Fellini Ocho y medio.
Cardinale trabajó con directores como Luchino Visconti, Mario Monicelli, Luigi Zampa y Marco Ferreri.
"Fellini transformaba mucho a los actores en todos los sentidos, incluso a través del maquillaje, pero a mí me dejó tal cual", comentó la artista en referencia a su trabajo para el genial autor de Ocho y medio , protagonizada por Marcello Mastroianni.
Además, Fellini "fue el único que aceptó mi voz, porque tengo una voz muy extraña", agregó la actriz.
A sus 63 años y con 150 películas a sus espaldas, Cardinale rememoró sus comienzos en el mundo del cine, cuando llegó a la profesión sin proponérselo, tras aceptar en 1957 un contrato para una producción franco-tunecina con el actor Omar Scharif.
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Después de esa experiencia, ganó un concurso de belleza en Túnez (donde nació), cuyo premio fue un viaje al festival de cine de Venecia, donde conoció al productor Franco Cristaldi, con quien se casaría.
La actriz protagonizó también películas de Hollywood, como Los profesionales (1966), de Richard Brooks, y La pantera rosa (1964), de Blake Edwards.
La italiana, casada con el cineasta italiano Pasquale Squittieri, expresó que su vida privada siempre estuvo completamente separada de su trabajo; pero, cuando se le preguntó por el hombre de su vida, se le escapó el nombre de Alain Delon, con quien trabajó en Rocco y sus hermanos (1960) y El Gatopardo (1963), dos de las cimas del cine de Visconti. Cardinale lamentó no haber rodado con Michelangelo Antonioni.
La actriz reside en París y no se muestra preocupada por las ofertas de trabajo: "Nunca he tenido que llamar a un director; siempre me han llamado ellos", afirmó.
La artista recordó su experiencia en el rodaje de la película de Werner Herzog Fitzcarraldo (1981), en la selva amazónica, pues ella fue la única de los intérpretes que lo soportó.
"Recibo montones de cartas de admiradores, no llevo guardaespaldas y me encanta hablar con la gente. Además, soy embajadora de la Unesco y tengo mucho que hacer, sobre todo por las mujeres", manifestó.
Cardinale se ha reunido esta semana en París con embajadores de la Unesco para discutir proyectos de esta organización, algunos de los cuales están relacionados con la reconstrucción de Afganistán.