Ciudadanos de segunda clase

Los derechos humanos no deben pasar por un filtro religioso

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Mi nombre es Cristian Solera, soy costarricense, y ciudadano de segunda clase. Durante años tuve derechos y deberes como todos. Fui el mejor estudiante, trabajador, jefe, y vecino que pude. Cumplí las leyes, fui respetuoso del sistema, y mis deberes como ciudadano los llevé a cabo lo mejor posible. Pagué impuestos, la seguridad social y las deudas.








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