Sao Paulo, 28 ene (EFE).- El cirujano plástico brasileño Jorge Farah confesó hoy ante la policía que descuartizó a su amante con un bisturí, pero se abstuvo de dar detalles sobre el crimen, informaron fuentes oficiales.
Farah, de 53 años, fue arrestado el lunes por la noche en Sao Paulo, horas después de que el cadáver descuartizado de su amante, María do Carmo Alves, de 46, fuera encontrado envuelto en bolsas plásticas en el maletero del automóvil del médico.
Según el delegado de policía Italo Miranda Junior, encargado del caso, el cirujano dijo que no recuerda las circunstancias del crimen y "no mostró arrepentimiento" cuando hizo la confesión.
El asesinato estremeció a la sociedad brasileña por su brutalidad, pues según la policía, Farah arrancó con el bisturí la cabeza, brazos, manos, dedos, piernas y vísceras de la víctima, y además le retiró la piel del rostro y los senos, partes en las que hace algunos años le había hecho sendas cirugías estéticas.
La policía presume que el asesinato ocurrió el pasado viernes, día en que la víctima, que era casada, dijo a su esposo que iría a una cita médica de la cual nunca regresó.
Miranda Junior agregó que, según Farah, la mujer intentó agredirlo ese día en su consultorio con un cuchillo y él reaccionó al ataque, sin dar más detalles.
La policía no ha encontrado las vísceras de la víctima, partes que considera fundamentales en la investigación, pues existe la sospecha de que el médico aplicó un sedante en la mujer y comenzó a descuartizarla cuando todavía estaba viva.
Varias mujeres que fueron pacientes de Farah relataron hoy a la prensa que el médico intentó abusar sexualmente de ellas en varias ocasiones en que estuvieron a solas en su consultorio.
Una de ellas dijo que durante las cirugías Farah no trabajaba con asistentes y que en una ocasión, cuando salía del efecto de la anestesia, sintió que el médico la besaba en las mejillas y la boca.
Como la ley brasileña establece que las personas que tienen título universitario no pueden ir a una cárcel común, Farah quedó recluido en una comisaría de policía de Sao Paulo, donde comparte la celda con el pediatra Eugenio Chipkevitch, preso desde el año pasado por sedar a varios niños para someterlos a abusos sexuales. EFE
joc/hbr/cw