Era la señal visible y externa del pacto entre Dios y el pueblo de Israel. Sirvió para identificar a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, luego se extendió a diferentes partes del mundo como una práctica de rutina en hospitales y clínicas. Hoy, los científicos desaconsejan esta milenaria cirugía.
La circuncisión es una cirugía que elimina de forma total o parcial el prepucio (pliegue que cubre el glande. Se hace por consideraciones médicas, religiosas o culturales.
Era una costumbre que practicaban varios pueblos antiguos del Cercano Oriente y entre los israelitas conlleva un significado profundamente religioso. No por casualidad en La Biblia se encuentran numerosos pasajes que hablan de esta intervención quirúrgica como una marca para identificar formalmente al pueblo de Dios.
Fue extendiéndose en el mundo en la segunda mitad de este siglo por considerarse una práctica higiénica esencial para contrarrestar infecciones hasta convertirse en un boon en la década de los 60. En ese tiempo, prácticamente a todo varón que nacía en un centro médico se le hacía la circuncisión.
Sin embargo, ya en los años setentas y ochentas se empezó a perfilar una clara controversia sobre su utilidad entre urólogos, cirujanos y pediatras.
Beneficios insuficientes
Hace dos meses la Academia Americana de Pediatría (AAP), puso los puntos sobre la íes, y se pronunció enfáticamente en contra de aplicar esta operación como rutina. Después de casi 40 años de investigación médica sobre esta debatida cirugía, publicó, en marzo pasado, un artículo en el cual asegura que los beneficios de esta pequeña operación no son suficientemente significativos para recomendarla como práctica rutinaria.
Carole Lannon, representante de ese reconocido grupo estadounidense que dicta cátedra en cuestiones de pediatría, consideró que la circuncisión no es esencial para el bienestar de un recién nacido, aunque posea algunos beneficios médicos potenciales.
La publicación agrega que aunque en el pasado se decía que la circuncisión protegía a la población infantil contra ciertos procesos infecciosos, ahora se sabe que sus efectos protectores son mínimos.
La investigación de la AAP borra de un plumazo algunos textos de consulta que recomendaban esta intervención quirúrgica en bebés con pocos días de nacidos como medida higiénica.
Sin embargo, en la misma declaración se acepta esta práctica como legítima por tradiciones culturales, religiosas, étnicas y médicas, al tiempo que señala la conveniencia de hacerla bajo anestesia y no como se hacía en el pasado, sin aplicar medicamentos que contrarrestaran el dolor.
La información publicada, en la revista Pediatric de la AAP, no tomó por sorpresa a los pediatras y cirujanos costarricenses consultados, quienes señalan que esta operación dejó de ser una práctica de rutina en los hospitales de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
Carlos Arrea Baixench, un cirujano de gran experiencia, narró que, allá por los años 60, hacía hasta ocho circuncisiones por día, sin embargo, hoy las realiza únicamente cuando un colega o un padre de familia se lo solicita.
Explicó que los efectos protectores de la circuncisión aún no están comprobados y destacó que es probable que esté indicada en un porcentaje mínimo de varones.
A igual conclusión llegaron Carlos Urroz Torres y Edgar Cabezas Solera, cirujanos de los hospitales Nacional de Niños y San Juan de Dios, quienes detallaron que antes de que la AAP ofreciera estas declaraciones ya se apreciaban las escasas ventajas de su práctica.
Urroz Torres afirmó que en el hospital pediátrico donde labora se efectúa muy raras veces y se ha convertido en una intervención quirúrgica de consulta privada. Agregó que más bien, el no hacer la circuncisión protege a los chiquitos de infecciones producidas por las irritaciones de orina, sangrado, entre otros. Debe postergarse, hasta cuando el recién nacido crezca un poco, cuando hay un desplazamiento del agujero por donde sale la orina, o cualquier otra anomalía del glande o del pene (Véase recuadro aparte). No es recomendable practicarla si existen antecedentes familiares de hemofilia o de otros problemas hemorrágicos.
Con las directrices que dictó recientemente la Academia Americana de Pediatría, el panorama ahora es más claro para pediatras, urólogos y cirujanos, mas los padres de familia serán los que dirán la última palabra.
Sí y no
Los médicos consideran que la circuncisión no debe efectuarse a recién nacidos, ni a bebés. Está recomendada efectuarla a niños durante la primera infancia, cuando se presentan las siguientes condiciones:
Cuando un niño mayor de cinco años tiene el prepucio con muy poco diámetro y retiene secreciones.
Cuando hay adherencias entre el prepucio y el glande lo que favorece la presentación de infecciones .
Cuando el prepucio no se retrae lo suficiente produciéndole al menor algunos trastornos.
En el pasado se decía que la circuncisión daba las siguientes ventajas:
Mayor satisfacción sexual.
Menor riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual.
Protección de la mujer contra el cáncer del aparato reproductor femenino.
Sin embargo, estas ventajas no se han comprobado científicamente.