A paso muy lento, así avanza el desalojo del antiguo Cuartel de Alajuela frente al costado noroeste del Parque Central por parte del Centro de Investigación y Perfeccionamiento para la Educación Técnica (CIPET).
Se suponía que en enero el CIPET entregaría las instalaciones; no obstante, apenas desocupó un ala en la planta alta, donde funcionaba un pequeñísimo hotel para estudiantes.
Ahora, la Junta Administrativa del Museo Juan Santamaría institución a la cual se le donó el Cuartel de Alajuela a través de la ley 7895, en 1999 y el Ministerio de Cultura buscan que se desocupe totalmente el inmueble.
Para ello, la Junta Administrativa encargó al abogado Fabián Volio, de bufete Raven, plantear la ejecución del desalojo.
El ala que entregó como adelantó el CIPET fue ocupada por el Museo Juan Santamaría, el cual sufre de falta de espacio.
"No hemos podido"
Y es que la ley 7895 no solo donó el inmueble al Museo Juan Santamaría, sino que estableció que el CIPET tenía un año para abandonar las instalaciones, lo cual no ha ocurrido.
En julio del 2002, la Sala Constitucional rechazó un recurso de amparo que pusieron varios estudiantes para evitar tal medida.
"No hay ningún acidero legal que avale al CIPET... Yo espero que doña Nora Lizano directora del centro en cuestión cumpla con la ley y busque la forma de ubicar las aulas en otra parte", manifestó Amalia Chaverri, viceministra de Cultura que ha seguido de cerca el tema.
Al parecer, el CIPET no tiene otra opción que ubicarse en otro sitio mientras construyen sus nuevas instalaciones, que costarán ¢550 millones.
Sin embargo, la realidad es otra: Lizano no sabe en cuánto tiempo se irán del Cuartel porque aún no se ha empezado la construcción de su edificio pues falta una autorización de la Autoridad Presupuestaria.
"Desde antes de 1999, hemos buscado locales para pasarnos, pero no hemos encontrado ninguno que reúna las condiciones. Además, el anterior Ministro de Educación no nos dio ningún apoyo; es gracias a Astrid Fischel que estamos en proceso de desalojar... No nos hemos marchado no porque no hemos querido o buscado, sino porque no hemos podido, incluso aquí estamos muy incómodos", declaró la directora.
El Ministerio de Cultura dará un "compás de espera" para que el resto del inmueble sea desocupado antes de tomar otras cartas en el asunto.