Madrid. El cineasta chileno Miguel Littin comenzó este martes a promover en España su libro El bandido de los ojos transparentes, después de terminar de filmar en Galicia su última película: Tierra del Fuego.
En su novela Littin relata, con la misma habilidad con que mueve su cámara, la historia de la persecución implacable de un delincuente por un obsesionado teniente.
Al lanzar al comercio el libro, la editorial Seix Barral subrayó la maestría de Littin como escritor, demostrada en el colorido de una novela de aventuras que tiene la "grandeza simbólica de una tragedia antigua".
Vigorosamente escrita, según sus editores, la novela ofrece "un relato épico y a la vez apólogo moral". Su personaje central, el "bandido" Abraham Díaz -conocido como El Torito- fue comparado por Seix Barrall al Pedro Páramo del mexicano Juan Rulfo, y al Aureliano Buendía de Gabriel García Márquez.
Como si fuera una secuencia fílmica, Littin va tejiendo el reto que protagonizan dos hombres en un remoto mundo rural habitado por huraños buscadores de oro, integrantes de un circo ambulante que al mismo tiempo pueblan un país y una alucinación.
El Torito, con sus andanzas y aventuras es legítimo heredero por derecho propio de los personajes latinoamericanos de leyenda.
Es un personaje que encaja perfectamente en la obra de un cineasta reconocido por tan míticas películas como Sandino, el guerrillero nicaragüense, o El Chacal de Nahueltoro, un delincuente chileno arrepentido y fusilado cuando ya estaba reeducado y perdonado por la sociedad que lo había condenado al patíbulo.
Littin inició en España la promoción de su libro, cuatro días después de haber terminado de filmar en Galicia su película Tierra del Fuego, cuyo rodaje había comenzado en el extremo sur de Chile.
Littin se considera un escritor vocacional. "A la hora de filmar pesa más el referente literario, lo que no ocurre con el referente cinematográfico cuando escribo, porque al fin y al cabo el cine es literatura en movimiento", explica.
Los personajes de su película no son menos míticos que los de sus libros.