He aquí una película de título singular que no llegó a los cines del país: Tomates verdes fritos (1991), dirigida por Jon Avnet y basada en la exitosa novela homónima de Fannie Flag. Ahora llega por cable, con guion escrito por la propia novelizadora, para darnos un filme cálido desde sus más sentidas emociones.
Se trata de una cinta con narración muy limpia. Película creativa y bastante dialógica. Es el drama de distintas mujeres, de sus actitudes ante circunstancias diferentes. Todo comienza cuando una mujer ama de casa, un tanto obesa y menospreciada, se encuentra con una anciana recluida en un asilo. Son Evelyn y Ninny. Esta última es menuda e inteligente, vital.
Evelyn oye de la anciana una historia de amistad y amor entre Idgie y Ruth, mujeres sureñas de los años 60, época turbulenta, racista y machista. El relato de Ninny va a marcar a Evelyn y ambas historias (pasado y presente) se articulan en un solo momento que resume la entereza de las mujeres protagonistas.
El guion evita caer en el estribillo feminista y apenas sugiere el amor lesbiano más claro en la novela (hay que entenderlo entre imágenes, o entre líneas). Esto no evita que sea una película generosa, con muy buenas actuaciones de su elenco femenino: Mary Stuart Masterson, Jessica Tandy, Kathy Bates y Mary Louise Parker.
El relato se mete en los pliegues cariñosos y solidarios de los sentimientos humanos, más específicamente: femeninos, y así lo veremos el martes a las 5 de la tarde y a las 10 de la noche, por el canal Mundo (47 de Amnet y 28 de Cabletica)