La infanta Carlota Joaquina de Borbón, hija de Carlos IV, española fea y agresiva, llegó y permaneció en Brasil entre 1807 y 1821, cuando acompañaba a su esposo, el portugués Joao VI, de la familia real, quien estableció su corte en Río de Janeiro, cuando huía de Napoleón.Esa es la anécdota.Si Carlota Joaquina es una persona conocida hoy por los brasileños, se debe más a la película de la directora Carla Camurati, igualmente brasileña, filme que lleva el título de Carlota Joaquina, princesa de Brasil (1994). Es un drama histórico que el cable retoma en estos días y que nunca llegó a los cines del país.Esa fue la segunda película más taquillera del Brasil en los años 90, con más de un millón de espectadores, lo que le dio un nuevo empuje a la industria cinematográfica de ese país. Cierto que es una cinta bastante caricaturesca: resalta la fealdad de la princesa, quien gustaba de pegarles a los hombres, pero también de acostarse con ellos, por lo que era una adúltera de primera línea; además, le encantaba cantar flamenco, aunque prefería estar soltando palabrotas.Así fue como la realizadora Carla Camurati puso de moda a esa princesa española, de matrimonio portugués, en Brasil, con las actuaciones de Marieta Severo, Marco Nanini y Ludmila Dayer. Es un filme de 100 minutos y usted lo puede ver el sábado a las 8 p.m. y a las 12 medianoche, por A&E Mundo.
Es un asunto de malicia William Venegaswvenegas@nacion.com
El director neoyorquino Harold Becker gusta de guiones bien hilvanados para estructurar el suspenso en sus películas. Así sucede con Malicia (1993), filme de intriga que cuenta con un elegante reparto: Nicole Kidman, Alec Baldwin, Bill Pullman, George C. Scott y Anne Bancroft.Su trama no es tan complicada, aunque genera buena tensión. Comienza con unos recién casados que chinean su boda en Massachusetts: Andy y Tracy. Ambos entablan amistad con Jed, cirujano joven que fue compañero de Andy en la enseñanza media. El lío comienza cuando una de las alumnas de Tracy es violada, con una brutalidad pasmosa. Después aparece otra alumna asesinada.Estos hechos, aparentemente desconectados, establecen una red inquietante con los recién casados y su amigo. Surgen pasiones ocultas, intrigas desesperantes y engaños imprevistos. A veces el suspenso pierde intensidad, a veces mejora. Es un subibaja a manera de montaña rusa. La malicia es el punto de unión de los distintos factores que dan coherencia a la trama.En su aspecto formal, la cinta arriesga poco y se queda en la corrección estricta, sin llegar al valor de otras películas de Harold Becker como Prohibida obsesión (1989) y City Hall (1995). Sobre Nicole Kidman, su belleza y talento tienen el ardor de un incendio. Es un filme de 102 minutos y usted lo puede ver el sábado a las 9:45 p.m., por TNT.