Cinco nuevas especies de aves se unieron este año a la lista oficial de estos animales en Costa Rica.
Así lo confirmó la Asociación Ornitológica Costarricense (AOCR) en la última edición de la revista
Según el reporte, no son especies nuevas para la ciencia sino aves conocidas en el mundo, pero de las que se comprueba, por primera vez, su presencia en el país.
La primera de estas aves es el pato crestudo (
No es raro entonces que el individuo se haya visto volando, tomando agua y posando en marzo de este año en el humedal del río Tempisque, en el Parque Nacional Palo Verde de Bagaces, Guanacaste, reportaron Alvar Saborío, Rafael Ramírez, Stephen Dinsmore y Gilberto Murillo.
El animal pesa de 1,3 a 2,6 kilos y mide entre 55 a 75 centímetros de largo. Su dieta es principalmente hierbas. También se alimenta de granos e insectos.
La segunda adquisición de la lista es un ave conocida como
Lo más cercano a nosotros donde se había visto era México. Sin embargo, en setiembre del 2009 pudo verse un ejemplar de esta cinco veces en el Pacífico, a 20 millas náuticas de la península de Nicoya. “Volaba sobre la superficie del agua y fue fotografiada por Noel Ureña”, dice la publicación.
Los expertos dicen que ya otros habían divisado la especie. No obstante, esta es la primera vez que hay evidencia fotográfica de ello.
Otra nueva adquisición es el ave marina conocida como pardela (
Esta fue observada en noviembre del 2008 por Brian L. Sullivan. Iba siguiendo un barco camaronero en bahía Drake, Puntarenas.
Esta es un ave de tamaño medio, rechoncha, con patas cortas y cola mellada. El adulto tiene patas anaranjadas, una banda negra alrededor de la frente de ojo a ojo y un collar negro. Es un ave difícil de observar, ya que suele pasar inadvertida en las playas arenosas donde habita.
Curiosamente, el ave destaca porque, además de volar, se desplaza dando una serie de saltos cortos.
Es poco abundante. Se estima que la población mundial actual ronda apenas los 6.500 ejemplares.
En el país, lo que se vio fue un frailecillo silbador juvenil jugando en una zona rocosa a la orilla del mar, entre el estero de playa Avellanas y playa Mansita, en Santa Cruz de Guanacaste.
Esto no es de extrañar, pues ya se sabía que la especie busca insectos, gusanos marinos y crustáceos en las playas, entre las líneas de mareas.
Quienes hicieron el reporte fueron José David Vargas y Gustavo Mora, quienes lograron hacer fotografías del espécimen el 1 y 7 de noviembre del año anterior.
Finalmente, un ave llamada tangara aliamarilla
Se trata de es un ave que se distribuye desde México hasta Nicaragua y destaca por tener pico y patas negras, cabeza y cuello color morado pálido, cuerpo verde oscuro con manchas oscuras y azules en la espalda. Sus alas y cola son negruzcas, pero en las alas hay manchas amarillas. Los expertos explican que la especie vive en bosques tropicales húmedos, pero también visita campos de cultivo y jardines. Miden unos 17 cm de longitud.
En Costa Rica se observó más de tres veces en Alajuela: en Los Chiles y Caño Negro entre el 10 de diciembre del 2009, y el 20 de febrero de este año.
En San Carlos fue visto por Froylán Rojas en un comedero ubicado a unos tres kilómetros de Los Chiles. Luego, fue observado por Alfredo Scott en Caño Negro, en una casa privada.
Al consultar al comité científico de la AOCR sobre estas nuevas incorporaciones a la lista, ellos celebraron que el inventario vaya creciendo gracias a que más personas conocen y se interesan en las aves. Esta “buena voluntad” ha incrementado el envío de evidencias y fotografías que permiten comprobar la presencia de especies nuevas.