Washington, 28 sep (EFE).- Los programas de armas de destrucción masiva de Irak fueron abandonados durante la pasada década y toda la documentación relativa destruida, según declaraciones de científicos y antiguos responsables de ese país, informa la revista "Time".
En su edición de mañana, lunes, "Time" publica un extenso artículo que resume tres meses de entrevistas a científicos de la Comisión de Industrialización Militar (CMI), militares o intermediarios iraquíes en la compra de elementos para los programas de armas.
Todos insisten en que el régimen de Sadam Husein puso fin a sus programas de forma progresiva tras la Guerra del Golfo de 1991 y destruyó los documentos relacionados.
También se afirma que algunos científicos o laboratorios simulaban tener programas de armas para asegurar la continuidad de la financiación gubernamental.
Lo que ninguno de los entrevistados pudo explicar son los motivos de Sadam Husein para poner fin a sus arsenales de armas de destrucción masiva sin demostrarlo.
"Time" especula que tal vez se debió a que el dictador iraquí quiso desarrollar un tipo especial de disuasión, de forma que ni EEUU ni los países vecinos de Irak se atrevieran a lanzar un ataque preventivo.
El secretismo del régimen y sus reticencias y obstáculos a las inspecciones de la ONU se debían, según los testimonios, a que Bagdad no quería que se conociera que sus científicos trabajaban en programas de armas convencionales de alta tecnología, que trataba de mantener fuera del conocimiento de EEUU.
Entre esos programas convencionales figuraban, por ejemplo, los sistemas de defensa antiaérea y de comunicaciones militares avanzadas.
Además, los programas nucleares no fueron reanudados después de que la infraestructura fue destruida por EEUU en la guerra de 1991, añaden los científicos.
Por ejemplo, "Time" cita el caso del profesor de ingeniería Nabil al-Rawi, quien estuvo muy vinculado al desarrollo de armas de destrucción masiva del régimen de Sadam y que asegura que desde 1991 trabajó en proyectos para tratar de detectar aviones furtivos o para pilotar aviones no tripulados.
Varios mandos militares, entre ellos miembros de la Guardia Republicana o de la Organización Especial de Seguridad, insistieron en que no tenían armas químicas o biológicas, ya que "si las hubiéramos tenido, las hubiéramos usado, especialmente en la batalla por el aeropuerto" de Bagdad.
Algunas pequeñas cantidades no fueron destruidas para supervisar su evolución con el tiempo, como el caso de 14 proyectiles de artillería con gas mostaza que finalmente fueron entregados a los inspectores de la ONU en 1997.
Otros testimonios indican que algunos científicos y laboratorios simulaban desarrollar programas de armas a fin de asegurar que el dinero oficial seguía llegando.
Sin embargo, esos proyectos quedaban en nada, en ocasiones un misil de demostración y el resto se desviaba a fondos particulares.
El propio director de la CMI parece haber estado implicado en esos planes, destinados a engañar a Sadam acerca de los resultados de los programas. EFE
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