Las cicatrices del acné marcan la piel y, también, el alma. Podrá sonarle un tanto exagerado, pero a los 14 ó 16 años un grano apaga cualquier sonrisa.
La psicóloga clínica Catalina Vargas profundizó en el mundo de emociones que un mal, tan común, puede generar sobre todo en los adolescentes.
"La piel tiene una función a nivel psicológico importante. A través de ella tenemos un contacto importante con las personas e, incluso, comunicamos nuestras emociones, como cuando alguien se sonroja", dijo la especialista de la Clínica Bíblica y colaboradora del Albert Ellis Institute de Nueva York (Estados Unidos).
Vargas se dio a la tarea de revisar diferentes estudios sobre el tema para la charla, "Cicatrices físicas y emocionales del acné", que ofreció, este jueves, en la Clínica Bíblica, frente a un grupo de familiares y pacientes de acné.
Ellos también escucharon al dermatólogo Guillermo Cortés, quien habló sobre el mitos y tratamientos (ver recuadros).
"Está demostrado que entre más tarde aparezca el acné hay menos secuelas depresivas (...) Por ser una enfermedad propia de la adolescencia es esa población la que más sufre cuando aparecen las espinillas", dijo.
El acné que brota entre los 12 y 25 años es llamado acné juvenil. Luego de los 25 años se le conoce como acné tardío.
"El acné se produce con los cambios hormonales de la pubertad. Cuando hay una mayor producción de andrógenos -hormona masculina- en hombres y mujeres adolescentes", explicó Cortés, quien también es dermatólogo del Hospital San Juan de Dios.
El especialista señaló que esa mayor producción de hormonas masculinas estimula a la glándula sebácea -en cada poro-. Como resultado de esa estimulación, la glándula produce más sebo (grasa) que sale a la piel.
Las zonas más afectadas son áreas visibles, como la cara, los brazos, el pecho y la espalda.
"El acné, más si son casos severos, hace mella en los muchachos cuando practican más deporte e importa mucho la apariencia", agregó.
En esa etapa de la vida, los adolescentes están construyendo su "yo" y sienten que el mundo gira alrededor de ellos. "Cualquier anomalía física que los haga resaltar es fatal, lo cual empeora porque hay muchos adolescentes que, en esa etapa, dan muchas bromas y molestan a los demás para sentirse ellos seguros", dijo Vargas.
Ser aceptado es importante. Y el acné, en todo ese contexto, se convierte en una verdadera tragedia que un adulto maneja con mucha más madurez.
La psicóloga agregó otra variable importante: es en la adolescencia cuando se inician los vínculos con el sexo opuesto y la imagen física tiene gran importancia para ser aceptado por las "chicas" o los "chicos".
¡Qué vergüenza!
¿Cuáles son los sentimientos que torturan a los muchachos que sufren de acné? La especialista respondió que diferentes estudios señalan cuatro emociones principales: vergüenza, ansiedad, falta de confianza y depresión.
"Es fácil saber si el muchacho está deprimido porque está siempre triste, pierde energía, duerme y/o come mucho o poco y tiene ideas negativas sobre sí mismo", explicó la psicóloga.
Incluso, quienes están en tratamiento, pueden sentirse mal porque en la adolescencia todo se quiere para ¡ya!. "En esa edad el tiempo se percibe diferente. Un tratamiento de ocho meses puede parecerles una eternidad".
La psicóloga aconsejó a los padres no disminuir el problema. "Tampoco se trata de hacer un drama, pero sí de escuchar al muchacho y darle importancia a sus inquietudes. La mejor estrategia es guiarlo hacia pensamientos positivos: esto tiene cura´, ´pasará en unos meses´, etcétera", aconsejó.
Agregó que, si el caso lo amerita, es aconsejable buscar tratamiento médico profesional, pero, ante todo, respaldar al joven para que no se aísle, debido a las burlas y vergüenza. "Puede recibir alguna broma si va a una fiesta, pero tal vez no. Hay que inyectar pensamientos positivos", dijo.