Nueva York. La aparición en Estados Unidos de la obra 1421, que afirma que los chinos llegaron a América 70 años antes que Colón, despierta notable interés en este país y ha convertido a su autor, Gavin Menzies, en uno de los más solicitados del momento.
El lanzamiento de 1421: El año en que China descubrió América, publicado por William Morrow, comenzó el lunes 6 de este mes.
Y desde entonces, Menzies no ha cesado de explicar en diarios, emisoras de radio y canales de te levisión sus hallazgos sobre la odisea de una majestuosa flota china que a comienzos del siglo XV habría dado la vuelta al mundo.
Reflejo también de la expectación causada es que, en el único acto público organizado en Nueva York, el auditorio de la Asia Society se quedó pequeño el jueves para albergar a cuantos deseaban oír el relato de Menzies.
Empleados de esa entidad no cesaron durante el evento de desalojar de las escaleras laterales a numerosos asistentes que no tuvieron la fortuna de encontrar asiento, y muchos de los cuales aguantaron después una larga cola para pagar los $27,95 que cuesta el libro, con la firma de su autor.
Hallazgos fascinantes
De pie en el escenario y con la ayuda de un puntero luminoso con el que describía las diapositi vas, este exoficial de la Marina Real británica explicó, con tono profesoral aunque ameno, sus fas cinantes hallazgos y la extensa investigación que le ha llevado por más de cien países y a visitar más de 900 museos y bibliotecas.
Contó que se sintió cautivado por ese periodo de la historia de China, un país al que ha regresado con frecuencia, cuando en 1990, junto a su esposa, Marcella, viajó a Pekín para celebrar sus 25 años de matrimonio y visitaron la Gran Muralla.
Les informaron de que aquella sección que visitaban se completó en 1421, así como la Ciudad Pro hibida, lo que desató el instinto investigador de Menzies para comprobar después que aquella ha bía sido una etapa de atractivos acontecimientos en el país.
El proyecto inicial, sin embargo, varió de rumbo tras conocer más detalles acerca de la vida de un legendario almirante de la época, Zheng He, famoso por sus expediciones marinas.
El 8 de marzo de aquel año una flota de 800 juncos, de mayor tamaño que las carabelas de Cris tóbal Colón y con una tripulación de un millar de hombres cada uno, se hizo a la mar bajo el man do de almirantes, entre ellos Zheng He, leales al emperador Zhu Di, según este autor.
Su misión, explica el libro, era "llegar hasta los confines de la tierra para recabar tributo de los bárbaros más allá de los mares" y unir al mundo en la armonía que predicaba Confucio.
Durante su travesía de más de dos años, la flota habría explorado partes de África, América del Norte y del Sur, Australia y Nueva Zelanda e incluso la Antártida, y crearon asentamientos.