Por Marcial Campos Maza
Calama (Chile), 25 ago (EFE).- La ministra chilena de Defensa, Michelle Bachelet, encabezó hoy en la norteña ciudad de Calama la destrucción de las últimas 59.192 minas antipersonales que las Fuerzas Armadas mantenían almacenadas.
De esta forma, Chile dio cumplimiento anticipado en dos años a las obligaciones asumidas por las autoridades en el marco de la Convención de Otawa sobre la prohibición de minas antipersonales, proceso que significó la destrucción de un total de 213.076 artefactos.
Bachelet expresó su satisfacción por el término de una etapa de este compromiso humanitario y explicó a los periodistas que partir de ahora, en un plazo de nueve años, los esfuerzos del país estarán encaminados a la remoción y destrucción de la totalidad de las minas antipersonales sembradas en el territorio nacional.
Destacó, además, que esta acción es una muestra de transparencia hacia los países vecinos.
Agregó que entre 2003 y 2011 los esfuerzos también estarán enfocados a dar asistencia humanitaria a las víctimas de accidentes por minas, sus familias y comunidades, pudiendo extenderse dicha ayuda hasta después de 2011.
Bachelet viajó hasta la zona de Santa Cruz, en Calama, en pleno desierto de Atacama, acompañada por el subsecretario de Guerra, Gabriel Gaspar, y el comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre.
También se encontraban presentes el director de Políticas Especiales de la Cancillería, Luis Winter; el cónsul general de Bolivia en Chile, Víctor Rico Frontaura, y varios parlamentarios de ese país.
En diciembre de 1997, Chile suscribió la Convención y el 26 de abril de 1999 declaró oficialmente la moratoria unilateral en la producción, importación e instalación de minas antipersonales.
En virtud de esta moratoria, Chile cerró sus programas de producción de estos artefactos.
Durante este mes, se han destruido un total de 97.773 minas en diversos sectores fronterizos del norte centro y sur de Chile.
Estas operaciones se sumaron a las efectuadas en mayo pasado en las regiones de Aysén y Magallanes, donde fueron eliminados otros 109.058 artefactos, dando así por finalizada la destrucción del total almacenado en la zona austral del país.
Asimismo, en agosto del 2002, el presidente Ricardo Lagos encabezó la destrucción de las minas almacenadas en la región de Tarapacá, actividad que se materializó en la zona de Pampa Chaca, Arica, a 2.050 kilómetros al norte de Santiago.
Las destrucciones se realizaron en varias operaciones por razones de seguridad, normativas internacionales y de protección al medio ambiente, que sólo permiten eliminar un máximo de dos mil minas por explosión, en días diferentes.
La mayor parte de las minas antipersonales fueron sembradas por Chile durante la década de los 70, período en que este país sudamericano experimentó sucesivas crisis con los países vecinos.
Del total de minas que aún están diseminadas en el país, 123.443 están sembradas en campos minados, que serán removidos y destruidos en su totalidad.
Según fuentes del Ejército, un total de 6.245 explosivos se mantendrán almacenados para efectos de instrucción del personal.
Manuel Baquedano, presidente del Instituto de Ecología Política, afirmó que ahora viene la parte más difícil y costosa, que es limpiar las fronteras de Chile con Perú, Bolivia y Argentina, donde aún hay sembradas más de 100.000 minas.
Para Oscar Santelices, director del Servicio Nacional de Turismo, las destrucción de estos elementos es fundamental para el desarrollo del tipo de turismo que Chile está ofreciendo en el mundo.
En declaraciones a EFE, Santelices dijo que Chile como destino de intereses turísticos especiales, ha colocado toda su ventaja comparativa en los atractivos de la naturaleza, que es donde se encuentra este tipo de explosivos.
Para William Mc Donald, jefe del Programa de Desminado de la OEA, "esta es una medida de confianza y transparencia hacia la comunidad internacional y también para la ciudadanía chilena, ya que estos explosivos no se volverán a sembrar.
"Por otro lado, Chile cumple con la comunidad regional y también con los fines del Convenio de Ottawa y los mandatos de la OEA de tener una región libre de estas minas", añadió.
mc/ns/cw