Chavela Vargas es para sus vecinos de San Joaquín de Flores una "española medio famosa"; para los mexicanos es "la Vargas", para el mundo artístico es la paseante del bulevar de los sueños rotos, y para sí misma es la eterna nómada.
Tiene más de 50 años en la música, aproximadamente 30 producciones discográficas y decenas de reconocimientos en todo el mundo, pero en Costa Rica, el país donde nació y creció, no se escuchan sus canciones y poco se sabe de ella.
Se ha presentado en importantes escenarios como el Olimpia de París, el Carnegie Hall y el Palacio de Bellas Artes de México.
El escritor Carlos Monsiváis, el compositor y cantante Joaquín Sabina y el cineasta Pedro Almodóvar la adoptaron como su intérprete de cabecera, y amigos como Juan Rulfo, Agustín Lara, Frida Kahlo y Diego Rivera la consideraron musa.
En Burgos, España, una calle tiene su nombre y hace poco se le nombró como "mujer excelentísima" de ese país.
Hace dos años se retiró de los escenarios por miedo a perder su voz. "No quiero que me vayan a ver solamente por ser una viejita simpática", argumentó.
Ahora, a sus 80 años, está escribiendo una autobiografía musical y tiene proyectos de grabar junto a Miguel Bosé, Joaquín Sabina, Ana Belén y Armando Manzanero.
Aun así, la semana pasada, la cantante Chavela Vargas fue galardonada, en la gala de entrega de los Premios de la Música en España, con un premio de honor ante 90 millones de televidentes.
El cineasta Pedro Almodóvar, que ha utilizado la voz de Chavela Vargas en sus filmes, besó el suelo del escenario del Pabellón de Deportes del Real Madrid y pidió silencio a la audiencia antes de entregar a Vargas el Premio Latino de Honor, que solamente han recibido artistas como Raphael y Julio Iglesias.
Fuga de talentos
Como la poetisa Eunice Odio y el artista Francisco Zúñiga, Chavela Vargas se fue de Costa Rica. Partió a los 17 años y se identificó con el México de los años 50.
Eran épocas en las que paseaba con Agustín Lara, vivía con los pintores Diego Rivera y Frida Kahlo y cenaba grandes dosis de tequila.
Huía de los rumores en un pueblo que no entendía que una mujer usaba pantalones y de un país que no supo, según ella, valorar su talento.
"Me aventé a la vida y me importó un pito todo. Entonces fui la vergüenza de un pueblo, del país, de todos aquellos santurrones", dijo en una reciente entrevista con el periodista Frank Ruffino, del periódico Flores (de San Joaquín de Flores).
"Ahora me siento más mexicana que tica porque México me ha acunado, me ha dado lo que se me niega. Aquí no se aprecia mi música, ni se vende, ni la tienen las emisoras de radio. Nunca viviría en San Joaquín porque no tengo nada en común aquí. Son 50 años de radicar en México", agregó.
No obstante, San Joaquín la nombró, hace algunos años, hija predilecta, reconocimiento que Chavela guarda muy dentro de su ser, junto a la distinción que le hicieron en la Universidad de Alcalá, en España, como excelentísima señora e ilustrísima, porque nunca antes se le había dado un título como ser humano.
Alma de tres territorios
Hija de Herminia Lizano y Francisco Vargas; Chavela nació en Heredia y fue criada en Guanacaste.
"Mi madre era de una familia muy buena de España, mi padre fue un ranchero que murió joven. Mi infancia era soñar. En ese tiempo había muchos prejuicios, miedo al qué dirán", menciona la cantante.
A los 17 años viajó a México, donde desempeñó varios oficios hasta convertirse en "la Vargas". Un día raro en la vida apareció una oportunidad que la hizo tropezar con la fama: el tema Macorina, una canción de rebeldía del siglo XVII que ella interpreta con sus propios arreglos.
Luego llegaron los discos --más de 30-- y melodías como La Llorona, Somos, Luz de luna o Canción de las simples cosas.
Con el tiempo, la artista estuvo durante 12 años alejada de la canción, de los escenarios y casi de la vida, por culpa del alcoholismo. En su regreso dijo: "Salí de los infiernos, pero lo hice cantando.''
El director español Pedro Almodóvar le dio la bienvenida y le ofreció participar en su producción La flor de mi secreto.
A partir de ese momento, los títulos y reconocimientos mundiales dan alegría y fe a su trayectoria musical. Para Chavela, España es: "Un país que me hizo su amiga en los años 80, abriéndome sus brazos y su juventud."
Mientras que su vida en México era desastrosa. "Estrenaba un coche el viernes y el lunes ya no tenía nada, me emborrachaba y me iba a cantar por las calles, llegaba tarde al show. Yo tomaba tequila, todo me lo tomé, por eso no quedó nada allá".
En cambio, Costa Rica la ha decepcionado. "Han destruido los cafetales y levantado condominios de apartamentos para los extranjeros. Uno viene de la selva de asfalto y viene aquí y es casi lo mismo. Antes aquí el clima era fresco, encantador, comíamos muchas frutas en los cañaverales y cafetales cuando estos tenían guabas y guineos."