Muchos son los mitos que rodean el consumo de la carne de cerdo y, aunque siempre se come más para esta época, muchas personas se abstienen por temor o falta de conocimiento.
La mala fama de la carne de cerdo es gratuita, según los argumentos más comunes. Por ejemplo, se dice que tiene más grasa, más colesterol y que el nivel de toxinas es mayor.
Sin embargo, la nutricionista Catalina MirandaCarranza explicó que muchas veces la carne de cerdo tiene menos grasa y colesterol que la de res, todo depende del tipo de corte.
En el caso de la carne porcina, cortes como la posta son los que tienen menos grasa, la pezuña y las piernas son los más grasosos, indicó la especialista.
Además, el aporte calórico de este alimento es inferior al de la carne vacuna. Unos 100 gramos de un corte magro (sin grasa) tiene 150 calorías, mientras que un bistec del mismo peso aporta unas 170 calorías.
Según las guías alimentarias del Ministerio de Salud, la carne de vaca tiene un 41% de grasa saturada y la de cerdo un 40%.
"La carne de cerdo es riquísima en minerales como el hierro, el zinc, el fósforo y el potasio, así como en vitaminas del grupo B: tiamina, B1 y B12," especificó Miranda.
Este complejo vitamínico ayuda mucho en procesos metabólicos y en el buen funcionamiento del sistema nervioso, indicó la nutricionista.
Selección y cocción claves
Miranda recomend´´o quitar toda la grasa visible, escoger que la carne esté blanca y cuidar la forma de cocinarla. Ella aconseja preparla asada o al horno y no frita, por la adición de grasas.
Para conservarla, igual que con cualquier otra carne, se debe dividir en porciones para no descongelar y volver a guardar el resto en el refrigerador, ya que con este proceso está en mayor riesgo de contaminarse.
La nutricionista recalcó que se debe refrigerar tapada, con un plástico o papel de aluminio, ya que por la presencia de otros alimentos se puede dar una contaminación cruzada.
En el caso de que se guarde la carne adobada, lo recomendable es cocinar el cerdo a más tardar el día siguiente, detalló.
Para quienes no han hecho sus tamales, sugirió que antes de utilizar el caldo, se debe dejar que este se enfríe y retirar la capa de grasa de la superficie.
Según informó el ingeniero Manuel Padilla, Gerente del Programa Nacional de Cerdos del MAG, las modificaciones genéticas y la introducción de mejoras en los sistemas de alimentación del hato porcino nacional, permiten que la carne sea mucho más magra y de buena calidad.
El 90 por ciento de la carne de cerdo que se consume en Costa Rica proviene de granjas nacionales, según un comunicado del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).