
Los conciertos conmemorativos del centenario del fallecimiento del eminente compositor noruego Edvard Grieg (1843-1907), organizados por la Escuela de Artes Musicales (EAM) de la Universidad de Costa Rica, prosiguieron el jueves pasado en la pequeña sala 107 de la EAM, que se llenó para la ocasión.
En el programa figuraron dos de las principales obras de cámara del músico, la Sonata en la menor para violonchelo y piano , opus 36, y la Sonata N° 3, en do menor, para violín y piano , opus 45.
La programación se complementó con los Valses-Caprichos , opus 37, dos piezas de salón para piano a cuatro manos, escritas en 1883, que el Dúo Caggiano, formado por las profesoras Ana Isabel Cabezas y Flora Isabel Elizondo, ejecutó de modo placentero al principio del recital.
A continuación, la violonchelista Elena Kharina y la pianista Deborah Singer modelaron una lectura intensa y apasionada de la Sonata en la menor , que data de 1883. Ambas se mostraron expresivas en el aspecto musical, diligentes en el técnico, y su desempeño se mantuvo cohesionado.
Concentrada y dramática me sonó la interpretación de la Sonata en do menor forjada por el violinista Erasmo Solerti, quien tocó de memoria, y la pianista Laura Castro. Grieg compuso la obra en 1886 pero la revisó y estrenó en 1887 y, al igual que sus dos sonatas anteriores para la misma combinación de instrumentos, su acogida fue favorable.
Solerti obtuvo tonos cálidos y matizados de un violín italiano de la primera mitad del siglo XVIII, atribuido discutiblemente a Carlo Giuseppe Testore, que le fue prestado por su propietario.
Erasmo Solerti y Laura Castro respondieron a los aplausos, fuera de programa, con un arreglo de La canción de Solveig , parte de la música incidental que Grieg compuso para el drama filosófico Peer Gynt , de Ibsen.