Domingo 9 de abril, 1 p. m. Primer destino: Discotheque Champs Elysee, en Heredia. Llegamos antes de la hora de inicio (las 2 p. m.), así que entramos y nos sentamos con el dueño y los cuatro encargados de la seguridad, para ver a la gente llegar desde el principio.
Poco a poco, empezaron a aparecer los personajes de siempre, solo que en versión adolescente: los muchachillos del barrio, que salen juntos a todos lados; las tres primas que se pusieron de acuerdo para ir a bailar esa tarde y llegaron vestidas igualitas: jeans al cuerpo, blusa de tirantes y ombligo al aire; la pareja de novios recién estrenada, él con el cabello recogido en cola, ella con top negro y abdomen con "cuadritos". Y la más llamativa: la quinceañera, de pelo negro azabache, nariz respingada y cuerpo perfecto, embutida en un pantalón y una blusa de espalda descubierta, que todavía no sabe que no necesita enseñar tanto para llamar la atención.
Los que llegaron en grupos mixtos empezaron a bailar de una vez. ¡Nada de perder el tiempo! Los grupos de amigas, en cambio, debieron armarse de paciencia pues, por más que se colocaron en lugares estratégicos (cerca de la pista) y se movieron al ritmo de la música, tuvieron que esperar bastante rato para que las llegaran a sacar. Más de una se cansó de esperar y tomó la iniciativa.
Poco a poco, los chavalos se fueron animando a lanzarse a pista, sobre todo cuando la discomóvil de Radio 911 Juvenil programó reggae. Ahí se vio mucha más emoción y, sí, más cercanía física también. La cosa estaba calentando, pero tuvimos que perdernos el final -que de seguro iba a estar muy animado- porque teníamos otra "disco" que visitar.
Salsa 54: ¡terremoto!
En la segunda mitad de la tarde de ese mismo domingo, de las 4 a las 7 p. m., nos fuimos para Salsa 54, en San José centro. Veintidós años de experiencia hacen de este lugar el experto en tardes juveniles, y queríamos ver por qué tanta fama. Ahora sabemos el motivo.
La entrada al local es un pasillo donde los encargados de la seguridad revisan a los muchachos de pies a cabeza y le echan un ojito a los bolsos de las muchachas: no vaya a ser que lleven armas, licor o cualquier cosa que altere la tranquilidad del sitio.
Salir de ese pasillo es casi entrar en shock: decenas y decenas de adolescentes, que así de pronto parecen miles, se mueven como reyes en las dos pistas del salón. En el techo, chorros de luces de colores recuerdan los tiempos de las "discos" tipo Estudio 54, de Nueva York. A los lados de ambas pistas, un montón de mesas repletas de muchachos. Una multitud.
Luego nos percatamos de que las paredes están "forradas" con espejos que magnifican la cantidad de gente, pero, aún sin estos, se nota una fuerte asistencia: unas 600 personas.
Aquí nadie se lo piensa para hacerse un espacio en la pista, aunque parezca que ya no cabe un alma. La gente llega con la idea de bailar, y baila de inmediato. De hecho, todos bailan como en concurso: vueltas, giros, brincos, maromas... Parece que todos van ganando.
Las canciones de salsa y merengue se atropellan una detrás de la otra. Uno jura que el lugar va a estallar, pero ¡qué ingenuos fuimos al pensarlo! Justo en ese momento empezó a sonar el reggae y hubo una exclamación colectiva. Los que quedaban en las mesas brincaron de sus asientos, se pusieron en fila para entrar en alguna de las dos pistas y lo lograron. El espacio se multiplicó como los panes y los peces. En ambas pistas, donde creímos que ya no cabía un alma, se triplicó la asistencia. No había forma de bailar sin pegar con los demás.
Decenas de parejas se movían demostrando que la sensualidad es natural en los latinos, pero el baile en parejas era el menos innovador. Lo más llamativo fue ver a un montón de muchachos y muchachas colocarse frente a los espejos para moverse desaforadamente, mirándose a sí mismos con satisfacción y malicia, orgullosos de verse bailar. Los demás no existían, lo importante era demostrarse a sí mismos cuán hábiles podían ser con sus cuerpos. Baile unipersonal.
Salsa 54 tiene 12 personas encargadas de la seguridad. Y se lo podemos asegurar: cumplen con su labor.
A cada rato, jóvenes con camisetas blancas y walkie talkes recorren el lugar de esquina a esquina, pidiendo a algún muchacho que se meta las faldas, acomodando sillas y mesas a cada momento para que no estorben el paso, solicitando a las señoritas que no se apoyen en las barras que separan las mesas de la pista de baile, manteniendo los pasillos despejados de grupos grandes...; en fin, trabajando en serio para que no se dé ningún problema.
Al igual que en Champs Elysee, se ve que, en Salsa 54, la ganancia de las tardes juveniles se recoge en la entrada porque -como en esa "disco" de Heredia- los muchachos apenas si consumen una Coca-Cola cada uno, y ya eso es mucho decir.
Lo que se vende como pan caliente son unos poppies (paletas con una bola de dulce rellena de chicle) que están de moda: todo el mundo se los come. Claro, es que son baratos y se ven sexy.
Así es más fácil lanzar una mirada a la morena o al "machito" de peinado militar que tanto nos gustó.
Salsa 54 es eso: una furiosa maratón de baile, sudor y miradas
Cómo, dónde, cuándo
Lugar : Champs Elysee.
Tarde juvenil: Domingos, de 2 p. m. a 6 p. m.
Edades: De 12 años en adelante.
Precio de la entrada: ¢700.
Precio de la gaseosa: ¢300.
Dirección: Plaza Heredia, Heredia centro.
Teléfono: 260-2511.
Tipo de música: Variada.
Lugar : Salsa 54.
Tarde juvenil: Domingos, de 2 p. m. a 7 p. m. En algunos sábados hay tardes juveniles organizadas por colegios.
Edades: De 12 años en adelante.
Precio de la entrada: ¢600.
Precio de la gaseosa: ¢300.
Dirección: San José centro, del Teatro Nacional, 275 metros al norte.
Teléfono: 233-3814.
Tipo de música: Latina (salsa, merengue, reggae, etc.).
Otros lugares con tardes juveniles:
Lugar : Discotheque Zadidas.
Tarde juvenil: Domingos, de 2 p. m. a 8:30 p. m. Los sábados algunas veces hacen tardes juveniles organizadas por colegios.
Edades: De 12 años en adelante.
Precio de la entrada: ¢600.
Precio de la gaseosa: ¢300.
Dirección: San José centro, del Teatro Nacional, 275 metros al norte. Altos de Salsa 54.
Teléfono: 233-3814.
Tipo de música: Variada (pop y rock, principalmente).
Lugar : Spectros Discotheque
Tarde juvenil: Domingos, de 2 p. m. a 9 p. m.
Edades: De 12 años en adelante.
Precio de la entrada: ¢600.
Precio de la gaseosa: ¢250.
Dirección: Alajuela, 75 metros sur de Periféricos.
Teléfono: 440-1828.
Tipo de música: 90 por ciento reggae.