Lisboa, 22 ene (EFE).- Aníbal Cavaco Silva, el profesor de Economía recién elegido como nuevo presidente portugués, fue campeón de 110 metros vallas en su juventud y quizás ello le ayudó a sortear obstáculos y convencer al electorado de que votase masivamente por él.
Hombre austero incluso en las palabras, nacido hace 66 años en un medio campesino, en Boliqueime, Cavaco califica en su autobiografía a su patria chica como "una pequeña y desconocida aldea" de la región del Algarve (sur).
Alto, delgado -sólo unas canas en las sienes denuncian su edad-, Cavaco es ágil y siguió un ritmo en la campaña electoral capaz de agotar a sus colaboradores más cercanos.
A los 14 años suspendió en la Escuela Comercial e Industrial de Faro y su padre decidió darle una lección: pasó todo el verano de 1953 en el duro trabajo agrícola, junto a su abuelo.
Licenciado en Finanzas con notas altas, empezó su carrera docente en 1966 y luego se marchó al Reino Unido para doctorarse.
Casado con Maria Alves da Silva y padre de dos hijos, reanudó su carrera docente al regresar a Portugal en 1974 y llegó a ser director del Gabinete de Estudios del Banco de Portugal.
Fue primer ministro una década (1985-1995) y algunos periodistas lusos recuerdan que le temblaban las manos si tenía que comparecer en un debate televisivo.
Ni fue un orador brillante, ni destacó como polemista, y sus largas ausencias de los debates parlamentarios hicieron que algunos rivales le acusaran de "arrogante y prepotente", aunque un colaborador asegura que "su timidez era confundida con arrogancia".
De ese tiempo hay una frase que le persigue: "Nunca me equivoco y raramente tengo dudas", y más tarde tuvo que explicar que pretendía mostrar su determinación, aunque otros lo tomaron como signo de prepotencia.
En su autobiografía confiesa que desde joven "me habitué a hacer frente a los problemas que se presentaban y a trabajar con ahínco para dar respuesta a los desafíos y alcanzar los objetivos".
Esa determinación se puso a prueba el 3 de abril de 1987, cuando perdió una moción de censura del Partido Renovador Democrático (PRD), del ex presidente Antonio Ramalho Eanes, con lo que por primera vez desde la Revolución de los Claveles, de 1974, caía un gobierno en Portugal.
El 19 de julio de ese mismo año, en las elecciones generales, al frente del Partido Social Demócrata (PSD), consiguió su primera mayoría absoluta y formó su primer gobierno monocolor.
En su autobiografía confesó que "impuso disciplina" a los diputados del PSD inspirándose "en el reglamento del grupo parlamentario del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), ya que Felipe González me facilitó una copia del mismo".
La publicista Vera Nobre da Costa dice de él que "no es politiquero, más bien firme y contundente. Eso le dio cierta fama de mesianismo, pero también de seguridad y sabiduría, de hombre con una idea clara para cambiar a Portugal".
Después de aspirar por vez primera a la Presidencia en 1996 y de salir derrotado por el actual jefe del Estado, Jorge Sampaio, Cavaco Silva anunció su salida de la política.
"Debemos tener la sabiduría de que cuando pasa un cierto tiempo nos retiramos de la política, porque lo que el electorado comienza a valorar, sobre todo, es la palabra cambio", escribió en su autobiografía.
Ahora regresó de lleno, distanciándose relativamente de su partido, para "ser presidente de todos los portugueses", y justificó su decisión "por la profunda crisis" nacional que dijo estar dispuesto a contribuir a superar.
Miguel Almeida Fernandes, presidente de una agencia lusa de comunicación, opina que ahora Cavaco "cuida mucho su imagen personal, se muestra con mayor calma en los debates, humanizado, y se viste mejor que hace 15 años atrás, con trajes azules oscuros o grises, que proyectan la imagen sobria de un hombre serio".
En una entrevista reciente publicada en la revista "Visao", Cavaco Silva confesó que se siente "una persona diferente, siempre evolucionamos e incluso en el aspecto humano pienso que soy diferente". EFE
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