Londres. Un día después de abandonar el rescate en el "Kursk", la Armada rusa anunció hoy que las causas del naufragio sólo se sabrán cuando se reflote el sumergible el año que viene y reveló un nuevo testimonio de otro de los marinos.
La nota, segunda hallada a bordo del "Kursk", llevaba más de una semana en poder de la comisión del Gobierno que investiga las causas del misterioso accidente en el Artico, pero su existencia sólo fue desvelada hoy parcialmente y sin dar el nombre de su autor.
El viceprimer ministro Iliá Klebánov, jefe de la comisión que investiga la tragedia del "Kursk", dijo que el contenido de la carta, encontrada entre la ropa de uno de los 12 marinos cuyos cuerpos fueron recuperados, confirma lo que decía la anterior, hallada en un bolsillo del teniente Dmitri Kolésnikov.
Esta segunda misiva también dice que 23 marinos que sobrevivieron al accidente que hundió el "Kursk" el pasado 12 de agosto se habían refugiado en el noveno compartimento de la popa en espera de ayuda.
"Aquí, en la cámara nueve, somos 23 personas (...) Nuestro estado es malo, estamos debilitados por efecto del monóxido carbónico a causa de un incendio (...) La presión aumenta (...) Si logramos salir por nuestra cuenta, no sobreviviremos a la descompresión", son los extractos citados por Klebánov.
Esta nota está fechada a las 13.00 horas (8.00 GMT) del 12 de agosto, poco más de una hora después de la tragedia, y termina con una frase desgarradora: "No aguantaremos más de 24 horas".
Según la versión oficial, la última hora que aparecía en la misiva de Kolésnikov eran las "15.0...", pero fuentes navales anónimas afirmaron que en realidad se trataba del día 15, es decir que los supervivientes aguantaron tres días en espera de ayuda.
En sus primeros y confusos comentarios tras el hundimiento, algunos mandos navales llegaron a decir que los marinos podían aguantar hasta el día 25 y días después Rusia aceptaba ayuda extranjera para el rescate.
Pero posteriormente hubo un cambio radical y la Armada dijo que toda la dotación había muerto inmediatamente después del siniestro.
Según Klebánov, "la (segunda) nota confirma que los marinos lucharon por sobrevivir, aunque comprendían que la situación no tenía solución".
Sobre las causas de la catástrofe, que había prometido anunciar hoy, Klebánov dijo que se siguen estudiando tres versiones, pero que el misterio sólo podrá desvelarse definitivamente cuando se reflote el "Kursk", operación prevista para finales del verano del 2001.
Insistió en que la versión principal apunta a una colisión con un submarino extranjero, mientras otras posibles se refieren a un choque con una mina abandonada y a una explosión a bordo, tal y como sostienen expertos occidentales.
El ministro de Defensa ruso, Igor Serguéyev, defendió también la tesis de la colisión del "Kursk" con uno de los submarinos de la OTAN -dos estadounidenses y otro británico- que seguían las maniobras navales en las que participaba el submarino cuando se hundió.
Si hubo colisión, "podremos establecerlo y encontraremos sin falta los argumentos y hechos que lo demuestren", dijo Serguéyev, quien añadió que en el casco del "Kursk" "se están tomando pruebas de metal y se realizan otras investigaciones, que proseguirán".
La Armada anunció ayer inesperadamente el fin de los trabajos de rescate en el submarino, donde quedaron otros 106 cadáveres, y la plataforma "Regalia", de la empresa estadounidense "Halliburton" contratada por Moscú, zarpó de vuelta rumbo a Noruega, aunque sus especialistas se mostraban dispuestos a proseguir la operación.
El pretexto de la Armada fue el mal tiempo en el Artico y la imposibilidad de proseguir el rescate por las graves destrucciones en el interior del submarino nuclear.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.