
The New York Times Syndicate.
“Fue un infierno,” dice Cate Blanchett. “Un absoluto infierno”.
Pero el destello de sus ojos revela que está bromeando. Y no es de extrañar, ya que el tema es su aluvión de tres películas en cartelera: Babel, The Good German (sin título en español porque aún no se ha definido la fecha de estreno para Latinoamérica) y Notes on a Scandal ( Escándalo , estreno 20 de abril), y en particular de lo que fue trabajar de pareja de Brad Pitt y George Clooney.
“Me daría gusto darle algunas notas de la zona de guerra” dice la actriz ganadora de un Oscar, de aspecto majestuoso en su traje blanco, sentada en un hotel de Nueva York para la entrevista.
“Mire, honestamente, George y Brad son hombres increíblemente humildes y tienen una excelente perspectiva de la forma en que la gente los percibe, de lo que son y de lo que pueden lograr”.
Su otra carta. Blanchett está aquí para hablar de Notes on a Scandal, que primero tuvo un estreno limitado en Estados Unidos para después distribuirse más.
En dicha cinta, sus escenas de amor son con el prácticamente desconocido Andrew Simpson, pero la película no carece de fuerza estelar. Además, en gran parte de la cinta, Blanchett comparte la pantalla con la también ganadora del Oscar Judi Dench.
Notes on a Scandal es un filme de suspenso psicológico, que presenta a Blanchett como Sheba Hart, una profesora casada de mediana edad que sostiene un romance con uno de sus alumnos (Andrew Simpson). Dench interpreta a una maestra que descubre y amenaza con revelar el secreto.
“El libreto es excitante, impresionante y fantástico”, asegura Blanchett. “Me gusta no dejarme intimidar por los aspectos desagradables de la humanidad. Cuando alguien hace algo tan destructivo como lo que hace mi personaje, ni siquiera sabe por qué lo hace. En películas como esta, mi trabajo es hacer que la gente entienda lo inexplicable”, cuenta Cate.
“Las dos mujeres de esta cinta están unidas por un estado muy similar de aislamiento y soledad”, agrega. En cuanto a Dench, la australiana Cate Blanchett no tiene más que alabanzas para esta legendaria actriz británica.
“Yo me moría por trabajar con ella”, indica, “y descubrí que ella es un verdadero sueño. Si yo pudiera ser tan comprometida, tan dinámica, tan generosa y tan sorprendente en esa etapa de la carrera, no podría pedir nada más”.
En la pantalla, Sheba Hart es el tipo de mujer radiante con la que todos quieren quedar bien. En la vida real, enfatiza Blanchett, “las cosas no son así”.
Sus creencias. Y hablando de la vida real, Blanchett insiste en que no tiene más habilidad histriónica que cualquiera de los actores que la rodean cada día.
“Creo que todos somos actores”, asegura. “Todos vivimos diferentes personajes para conseguir lo que necesitamos o lo que queremos. No tengo más talento en eso que los demás”.
“Existe el mito de que los actores somos exhibicionistas y volteamos las cosas a nuestro favor. Aunque hay algunos actores que dominan eso perfectamente en la vida real, yo no”.
En cuanto a los reconocimientos, Blanchett considera que el mejor es que el público vea las películas, ya que en los otros premios, o se gana o se pierde.
Otro filme. The Good German , escrita y dirigida por Steven Soderbergh, es una película insólita. Rodada en blanco y negro y ambientada en el Berlín posterior a la Segunda Guerra Mundial, evoca con toda deliberación los romances clásicos de los años 40, en especial Casablanca (1942).
“Originalmente tenía la idea de que tendría que empacar a mis hijos y comer budín de carne durante tres meses en Rumanía”, manifiesta Blanchett. “Después me emocioné por completo cuando supe que se iba a rodar en estudios de Los Ángeles”.
“Estaba preparada para irme a las locaciones de rodaje en Rumanía, por muy difícil que fuera, pues quería trabajar con Steven Soderbergh”, señala la actriz. “Y pensaba que era un libreto brillante acerca de los inicios de tiempos moralmente en bancarrota. En realidad fue una época en la que murió el honor, cuando empezó la “Guerra Fría”.
También ayudó, claro, que esa producción le iba a permitir trabajar con Clooney. “Él es una fiesta”, dice riendo. “Nada más trate de callarlo. Me complace informar que él no hizo ninguna de sus características bromas pesadas. Se portó como un caballero”.
El año le salió bien a Blanchett, con tres cintas que figuran destacadamente en los rumores de Oscar y una nominación a este premio como actriz de reparto por Escándalo , aunque ella niega que esa fuera su intención.
Su historia de vida. Si Blanchett está un poco fuera del círculo de Hollywood, quizá se deba a que vive en Australia, donde creció en Melbourne y se graduó en el prestigioso Instituto Nacional de Artes Dramáticas.
Estuvo una temporada en la Compañía de Teatro de Sydney para después debutar en el cine con Paradise Road (1997) y lanzarse al estrellato con cintas como Oscar and Lucinda (1997), Elizabeth (1998), que la valió una nominación al Oscar a la mejor actriz, The Shipping News (2001), Veronica Guerin (2003) y The Lord of the Rings (2001-2003).
Entre una y otra película (y ella jura que, aunque parezca lo contrario, sí hay veces en que no está filmando) Blanchett vive en Australia con su esposo, el empresario Andrew Upton, y sus dos hijos, Dashielle de 4 años y Roman Robert, de 2.
En lo que se refiere a su carrera, ella simplemente deja que sucedan las cosas. “Me gustaría decir que tengo un plan quinquenal, pero no soy tan organizada”, afirma. “En realidad se trata de lo que tengo a la mano. Ni siquiera sabía qué se iba a hacer Babel hasta que conocí al director y él me elogió. Él consiguió lo que quería con halagos”.
Sus filmes que están en cartelera son algo insólito para Blanchett, de 37 años, ya que en las tres interpreta a personajes de ficción. En los últimos años, ella más o menos se había especializado en mujeres de la vida real, como su aparición como Katharine Hepburn en The Aviator (2004), que le valió un Oscar a la mejor actriz de reparto.
Lo que le espera. En su próxima cinta, I'm Not There , ella regresa a los personajes reales, solo que con una diferencia: ella es una de varios actores (y la única mujer, por cierto) que interpretan a Bob Dylan en varias etapas de su vida, en la surrealista cinta de Todd Haynes sobre el legendario roquero.
Y no es solo una actuación improvisada, pues las primeras críticas señalan a Blanchett como la mejor de todos los que interpretan a Dylan en la película.
“No sé si sea la mejor”, objeta. “Hay un actor negro y joven que interpretó las canciones más asombrosas. Yo pensaba que era el mismo Bob Dylan el que cantaba. Me dieron ganas de llorar”.
“Lo único que puedo decir es que esa cinta es una invención magnífica”, añade Cate.
“ Lo raro es que ninguna de las encarnaciones de Dylan se llama Dylan. No es una biografía normal y creo que lo más difícil será abrirle la mente al público”.