Hay minutos en los que Cristian Castro se supera a sí mismo: cuando habla de Simone, la hija que tuvo en junio con la modelo argentina Valeria Liberman. De ser un "chavo" cálido y bonachón pasa a ser un padre que mira la vida desde un castillo sobre nubes.
Se atora para hablar y nada le importa; ni las odiosas comparaciones con Luis Miguel ni menos los dardos de la prensa rosa mexicana, que ha dudado de sus capacidades artísticas e inventó de todo tras su fracaso matrimonial con la modelo paraguaya Gabriela Bo.
"El nacimiento de mi hija me hizo caer en la realidad. Sentía que la realidad estaba ahí, pero yo no era parte de ella. Ahora me siento aquí, convivo mejor conmigo mismo. Algo me estaba faltando y descubrí que era ella", dice el mexicano, con su formalidad perenne y en un tributo a la paternidad por el que han cruzado carreras que van desde John Lennon a Juanes.
Distinto. El cambio de piel lo encarna su último disco, Días felices (2005), su obra más rítmica y bailable a la fecha, con apenas tres baladas, y también la razón de su nuevo desembarco en Santiago: cantará el próximo 27 de mayo en el estadio Víctor Jara.
"Me atreví con un título optimista, porque éste es el tiempo en el que soy feliz. Tengo mi hija, un buen matrimonio, me cambié al sello Universal y traté de variar, porque venía de baladas muy formales, demasiado dulce y melódico. Esto es más rock-pop ", dice el hijo de Verónica Castro.
Y continúa: "Estoy queriendo muchísimo a la prensa de farándula, estoy reconciliándome con ellos y no me parece desagradable ningún comentario. Salvo que hablen mal de mi voz".
Además, el artista dice que la llegada de Simone tuvo un golpe artístico: se animó a evolucionar musicalmente, a tomar la guitarra en el escenario y a hacer todos los arreglos de sus shows.
Ambicioso. Lo que no cambia es la sofisticación, a Chile llegará con un espectáculo que incluye una pantalla en forma de cubo donde se proyectan imágenes con las que interactúa. También tendrá un set mariachi, donde repasa su repertorio mexicano.
"En lo visual será impactante. Me gusta dar la impresión de evolución y crecimiento. Me gustan los shows de primer mundo, aunque a mí y a muchos nos falta, pero creo que voy camino a hacer espectáculos como los de U2 o Madonna".
El productor argentino Cachorro López fue el hombre tras el ritmo de las 10 canciones de Días felices. Pero Castro ya prepara su próximo álbum y les ofreció participar a Montaner y Franco de Vita.