Sencillo, de pocas palabras y directo en lo que quería comunicar, ayer, a las 2:33 p.m., Carlos Manuel Castillo Morales anunció su retiro como precandidato del Partido Liberación Nacional (PLN).

Una llamada telefónica del veterano dirigente a la redacción de La Nación confirmó la noticia. Minutos más tarde, durante una entrevista en su oficina, argumentó que su salida era producto de la inclinación --hacia otro precandidato, principalmente-- de los electores liberacionistas.
"La tendencia clara en el liberacionismo, de base, el ciudadano común, ha sido por inclinarse en favor de José Miguel Corrales. Si las cosas siguen con la tendencia actual, el candidato sería Corrales", afirmó ayer Castillo.
Sin embargo, aclaró que su renuncia a continuar en la arena electoral no conllevaba su retiro de la política. El dirigente expresó que:
No apoyará a ninguno de los otros dos precandidatos.
Se mantendrá al frente del movimiento "castillista" y librará batallas dentro del PLN por la unidad de la agrupación y para que no se le impida a los dirigentes que tienen aspiraciones, pelear en los procesos internos.
A sus simpatizantes los dejó libres de escoger entre la tendencia de José Miguel Corrales y la de Wálter Coto o mantenerse neutrales.
No negoció cuotas --para puestos de elección popular o de Gobierno-- con otras tendencias.
Tal y como se encuentra el panorama político al interior del PLN, el eventual candidato sería Corrales.
El político ha sido precandidato liberacionista en cinco oportunidades. La primera vez que se presentó como aspirante presidencial fue en 1980, cuando perdió la candidatura verdiblanca frente a Luis Alberto Monge.
También fue candidato presidencial para los comicios generales de 1990, cuando perdió ante Rafael Angel Calderón Fournier, y ocupó luego la plaza de Presidente del PLN.
En esta oportunidad duró 14 meses en la lucha por la candidatura presidencial de su agrupación.
A pescar castillistas
Sus adversarios, los precandidatos Coto y Corrales, ayer invitaron a los dirigentes castillistas a sumarse a sus tendencias.
Coto, quien aparece con el respaldo del 22 por ciento de los liberacionistas, según la última encuesta de opinión, publicada la semana pasada por la firma CID-Gallup, afirmó: "Tomó una decisión acertada porque no ha logrado las expectativas que él inicialmente tuvo en mente cuando postuló su nombre. En esto, lo prudente es siempre ser realista."
Por su parte, Corrales, a quien el mismo sondeo de opinión pública otorgó el respaldo del 58 por ciento de los verdiblancos, sostuvo: "Hoy es un día triste para la democracia, no solo del Partido Liberación Nacional, sino de Costa Rica. La presencia de don Carlos Manuel era garantía de seriedad y de capacidad, de respeto."
Castillo había experimentado un decline en el respaldo del electorado. En octubre tenía a su favor la adhesión del 17 por ciento de los entrevistados liberacionistas, pero en el sondeo en mención bajó al 9 por ciento.
Economista de profesión, miembro de la firma Consejeros Económicos y Financieros S.A. (CEFSA), inició su vida pública en 1971, cuando ocupó el cargo de ministro de Economía, Industria y Comercio. Luego, en 1974, fue elegido como primer vicepresidente de la República y, en la actual administración del presidente José María Figueres, estuvo --por un año-- al frente del Banco Central.
A Castillo lo respaldaba una parte de la fracción del PLN, entre ellos los diputados Mario Alvarez y Antonio Alvarez. El comando de campaña lo integró Bernal Jiménez, Antonio Burgués, Rodolfo Navas, Wílliam Ortiz y Alberto Raven.
El diputado Antonio Alvarez comentó que Castillo encontró que en este proceso sus alternativas eran reducidas y que con su retiro consolidó la candidatura de Corrales.
Para el diputado socialcristiano Constantino Urcuyo, la salida de Castillo fortalecerá a Wálter Coto pues este podrá capitalizar a los liberacionistas descontentos con la actitud de Corrales hacia el PLN.
Colaboraron en esta información Irene Vizcaíno y David Guevara, redactores de La Nación.