Si creyó que este fin de semana era cuestión de pagar el boleto y sentarse a ver bailar ¡está equivocado!; seguro permanecerá en la butaca, pero sentirá que quien está en el escenario es usted. Al menos eso es lo que prometen los organizadores de De amores y boleros.
Mañana, el sábado 27 y el domingo 28 de agosto, a las 8 p. m. la academia de baile Kurubandé dejará en cueros al bolero: lo mostrará dramático, cual amarga lágrima; alegre, como cantarina sonrisa e irónico, como el desamor.
Con algo más de 20 boleros de fondo, un elenco de 22 personas -entre bailarines y actores- se envolverán en historias de amor, desamor, soledad y búsqueda.
Tratamos de introducir dramaturgia al baile popular, que no sea solo un espectáculo de baile, sino una especie de obra de teatro donde la música es el diálogo, explicó a Viva Flor Urbina, directora de Kurubandé y creadora del guión De amores y boleros.
Las historias transcurrirán en salones de baile, sin nombre ni apellido, pero sí contemporáneos. Meseras, galanes, conquistadas, rechazados, despechados, correspondidos, amantes, enemigos... aparecerán danzando y recreando situaciones comunes y reales. Personajes que lo mismo podría ver en El Gran Parqueo o El Tobogán -por citar algún punto de referencia local- o en algún oscuro salón latinoamericano.
Hombres y mujeres que se parecerán a usted -dicen los de Kurubandé- bailarán al ritmo de clásicos como Hola soledad, Angustia o Como Fue, o temas de cantantes contemporáneos -digamos un Gilberto Santa Rosa o un polifacético Antonio Banderas- así como boleros de compositores costarricenses: Gilberto Hernández y Ricardo Mora, por citar algunos. Más de 20 boleros son los que matizarán el movimiento de los bailarines.
Lo frecuente es hacer espectáculos con coreografías, pero De amores y boleros es distinto porque tiene su propio guión y es muy cercano a la gente, aseguró Urbina.
Ella y el equipo de Kurubandé demoraron seis meses en cuajar esta especie de musical.
Por ahora De amores y boleros solo se presentará en el Teatro Melico Salazar, pero Kurubandé espera poder girar con él a distintos puntos del país.
En noviembre, esta academia montará otro espectáculo: Esto sí es bailar, que reunirá a bailarines y cantantes de bolero.
Los ticos también cantan
Aunque el bolero ha sido tradicionalmente de corazón cubano, Costa Rica también ha tenido y tiene sus exponentes.
Figuras del pasado, cuyas voces quedan todavía en el presente son, por ejemplo, Giberto Hernández, Rafa Pérez, Jorge Duarte, Asdrúbal Zamora -que cantó acompañado de Paco Navarrete-, Carlos Vargas -que formó parte de la orquesta de Lubín Barahona y los Caballeros del Ritmo y Sandra Solano, entre otros.
El bolero es una de las formas más románticas de expresarse musicalmente, por eso ha perdurado y perdurará, por eso en Costa Rica ha sido aceptado de buena manera, aseguró Carlos Guzmán, reconocido compositor y arreglista costarricense que ha hecho buena parte de su carrera al lado del grupo Gaviota.
El movimiento del bolero en el país está relativamente activo. Hay buenos exponentes y compositores que crean en este género, pero no están dedicados en un cien por ciento a él, aseguró Alvaro Esquivel, también reconocido compositor nacional.
Entre los nuevos intérpretes de bolero -que combinan además este género con baladas o con el jazz- es posible citar a Arnoldo Castillo -que fuera voz de Angelus y Kayrós-, Rodolfo González -ex integrante de Angelus-, Rooper Cisneros, Geovanni Barrantes -que ha lanzado varios temas como baladista-, Rossana Teldford -generalmente intérprete de jazz y blues-, y Grace Abarca.
Entre los jóvenes compositores de este género destacan Rodolfo Emilio Morales -que es además humorista y trabaja bajo el seudónimo de Remo-, Mario Campos y la cantautora Natalia Esquivel.
Gaviota, La Sonera Tiquicia y los Brillanticos son algunos de los grupos que calientan la pista con el dejo muchas veces desconsolado de ese canto.
Los solistas se presentan esporádicamente, los grupos bailan de local en local y publican sus agendas en las diferentes revistas o suplementos de espectáculos de los diarios nacionales.