Washington, 10 abr (EFE).- El canibalismo de los hombres primitivos originó enfermedades contra las cuales se desarrollaron defensas, como la de Creutzfeld-Jacob causada por comer carne de "vacas locas", según una investigación divulgada hoy.
El estudio que publicará mañana, viernes, la revista "Science" indica que la carne humana fue un componente regular de la dieta de nuestros antepasados prehistóricos.
Añade que esa es la explicación más probable para su descubrimiento de genes en el sistema de los seres humanos que les protegen contra enfermedades priónicas que se propagan a través del consumo de carne contaminada.
Los científicos del Colegio Universitario de Londres señalaron que dos de ellas son la enfermedad de Creutzfeld-Jacob (variante humana de la encefalopatía espongiforme bovina o enfermedad de las "vacas locas" que destruye la masa cerebral bovina) y otra muy similar llamada "kuru".
Los genes, que son una versión mutante de un gen proteico priónico, muestran indicios de que se transmitieron entre los seres humanos como resultado de la selección natural, dijeron los científicos.
"Esto ocurrió incluso antes de que los seres humanos se extendieran por todo el planeta", dijo John Collinge, autor del estudio.
Esas mutaciones o "polimorfismos" se transmitieron en los albores de la evolución de los seres humanos y les proporcionaron una defensa contra las enfermedades priónicas, manifestó el estudio.
Los científicos indicaron que uno de los mejores ejemplos es el kuru, una enfermedad común entre las poblaciones prehistóricas de Papúa Nueva Guinea que apareció en los primeros años del siglo pasado y que se le vincula estrechamente con la práctica de la antropofagia.
"En su momento más grave, el kuru causó la muerte de un 1 por ciento de la población y algunas aldeas de la isla se quedaron virtualmente sin mujeres jóvenes", indicaron los científicos en el estudio.
Los investigadores realizaron análisis genéticos en Londres y Australia de personas de Papúa Nueva Guinea que participaron en rituales fúnebres en los que se comía carne humana, una costumbre declarada fuera de la ley por las autoridades australianas en 1950.
En su mayoría, esas personas eran mujeres y niños, algunas de las cuales todavía sobreviven.
Las muestras de sangre y el análisis genético de mujeres de más de 50 años mostraron una mutación genética, mucho más común que en otras mujeres, que les protege de las enfermedades priónicas, señalaron.
"Esto sugiere que esas mujeres pudieron sobrevivir más allá de los 50 años porque tenían la mutación genética" que les protegía de la enfermedad, señalaron.
Los investigadores también analizaron la mutación genética de diferentes personas en el mundo y descubrieron que la protección genética contra las enfermedades priónicas era común.
Los científicos indicaron que los estudios realizados hasta ahora "demuestran que las mutaciones genéticas datan de hace más de 500.000 años". EFE
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