San José, (AP). El canciller costarricense Roberto Tovar reconoció el miércoles que efectivamente existen indicios de posibles anomalías con el dirigente sindical venezolano Carlos Ortega, asilado político en este país desde marzo pasado.
Tovar estudia el caso a raíz de la denuncia del presidente Hugo Chávez, quien aseguró que Ortega estaba planeando un complot en su contra. Como prueba presentó la grabación de una conversación telefónica entre el líder sindical con su compañero Manuel Cova.
Tovar explicó que los asilados tienen obligaciones, como el no instar, desde Costa Rica, a romper con orden constitucional y democrático en su país de origen.
Tenemos copia de la grabación y una transcripción y si puede dar pie a creer que el señor Ortega no está cumpliendo 100% con sus obligaciones, dijo el canciller en el programa radial Nuestra Voz.
Según Tovar, Ortega hizo ciertos comentarios que parecen tenerlo a él relacionado y hasta instando un poco a lo que se pudiera estar haciendo allá (en Venezuela) contra Chávez.
Indicó que la Cancillería analiza el caso, van a hablar con Ortega para seguir el debido proceso y antes del viernes podría darse a conocer una decisión.
Para eso existen tres opciones: o se determina que Ortega está en regla; o que las pruebas son insuficientes para quitarle el asilo y se le daría solo una amonestación; o tercero, que las pruebas son suficientes y se le pediría que busque otro país para asilarse.
Creo que el asunto va por el medio, ni una cosa extrema ni la otra, agregó Tovar, quien rechazó de plano la otra denuncia de Chávez sobre la participación de sectores gubernamentales costarricenses.
Para Tovar, jamás podría pensarse algo así sobre el gobierno de Costa Rica.