Jerusalén y Ramala (Cisjordania). El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, David Levy, dijo el jueves que estaba considerando la posibilidad de renunciar por su frustración con el gobierno del primer ministro, Benjamín Netanyahu.

En declaraciones a Radio Israel, Levy criticó duramente la decisión de Netanyahu de enviar -el mes pasado- a agentes secretos del Mossad a Jordania con la misión de asesinar a un dirigente del grupo Hamas y su manejo del proceso de paz.
El Canciller aseguró que no fue consultado sobre lo que calificó como una operación dañina e innecesaria de parte del Mossad.
Esa amenaza, que podría profundizar la resaca que afronta Netanyahu por esa controvertida operación, se conoció al tiempo que el Gobierno israelí anunció su decisión de desbloquear $45 millones de fondos palestinos congelados, en lo que constituye la primera señal de distensión desde la cumbre que el Jefe de Gobierno sostuvo el miércoles con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasser Arafat.
Según la radio pública israelí, esas sumas -que no habían sido giradas desde el 1º de agosto, se elevan a 160 millones de shekels ($45 millones).
Israel había retenido ese dinero, en violación de los acuerdos de autonomía, a fin de presionar a la ANP para que reprima a los integristas armados que preconizan la lucha armada contra la ocupación.
Levy en contra
Las palabras de Levy no dejaron lugar a equívoco sobre su rechazo al plan del Mosadd (servicio secreto) dirigido a asesinar a Khaled Meshal, jefe político de Hamas, que se opone a toda negociación política con Israel
"Si hubiera sido consultado, no hubiera permitido que sucediera", señaló en referencia al frustrado atentado -el 25 de setiembre- que tensó las relaciones con Jordania, el país árabe que menor hostilidad ha mostrado hacia el Estado judío.
En respuesta a una pregunta sobre qué tan cerca estuvo de renunciar en los últimos días, Levy confirmó que estuvo "a medio camino". "Todavía estoy sopesando las cosas y considerando el balance", añadió.