Berlín . El canciller Gerhard Schroeder emprende hoy un viaje de dos semanas por el territorio de la antigua Alemania del Este, que ha sido calificado por los comentaristas políticos como una gira electoral anticipada.
Aunque todavía faltan dos años para los comicios generales, Schroeder sabe perfectamente que es en el este del país donde suele haber una mayor fluctuación de votantes, debido a que la vinculación de los electores con los partidos no es tan fuerte como en el oeste.
De hecho, los votos del este fueron fundamentales hace dos años para que Schroeder derrotara a Helmut Kohl, quien había despertado ilusiones que no se cumplieron con respecto al desarrollo del territorio de la extinta República Democrática Alemana (RDA), lo que fue duramente castigado en las urnas.
"No haremos promesas casi imposibles de realizar como hizo el Gobierno anterior", ha advertido el encargado del Este de Alemania en el Ejecutivo federal, Rolf Schwanitz, en referencia al viaje de Schroeder.
El motivo del viaje, según Schwanitz, es hacerse una idea de cómo está el proceso de equiparación de las condiciones de vida entre el Este y el Oeste del país y sobre los éxitos y los fracasos que ha habido en el mismo.
Las cifras muestran que, pese a que ya se van a cumplir diez años de la unificación política, desde el punto de vista económico aún hay dos Alemanias.
El índice de desempleo en el Este es actualmente del 17 por ciento, más del doble del que existe en el Oeste, donde se ha reducido en lo que va de año hasta alcanzar el 7,5 por ciento el pasado mes de julio.
Según diversos analistas, pese a la recuperación de la coyuntura en Alemania, a finales de 2000 se habrán perdido en el Este más puestos de trabajo de los que se habrán creado y sólo en 2001 este saldo será positivo.
Aunque el sector industrial tradicional se recupera, hay otros sectores que pueden generar más empleo, como el de servicios y el de alta tecnología, que están bastante retrasados con respecto al Oeste.
A ello se agrega el que en todos los sectores los salarios en el Este son más bajos que en el Oeste, lo que representa uno de los aspectos que más resentimientos genera en la antigua RDA.
Todos esos elementos contribuyen a fortalecer lo que se ha llamado "el muro en las cabezas" -en alusión al muro de Berlín- que mantiene divididos a los alemanes y que Schroeder quiere contribuir a derrumbar con su viaje, en el que tratará de resaltar los progresos realizados desde 1990 pese a los problemas que aún existen.
Otro asunto que el canciller no podrá dejar de abordar en su gira es el de la extrema derecha y la xenofobia, que ha sido el centro de las discusiones políticas del verano y que se ha manifestado con especial virulencia en el Este.
Schroeder quiere durante su gira reiterar su llamamiento a combatir a la extrema derecha y la xenofobia, que él condena no solamente desde un punto de vista ético sino también desde un punto de vista económico, puesto que considera que todo brote racista daña la imagen de Alemania y la posibilidad de atraer inversores.
En todo caso, parece haber unanimidad en que el canciller no habría podido escoger un mejor momento para realizar esta gira, puesto que actualmente goza de altos índices de popularidad que le permiten abordar discusiones difíciles.
Además, la cercanía del décimo aniversario de la reunificación, que se celebrará el 3 de octubre en Dresde, ha puesto de moda otra vez el asunto del Este de Alemania.
Edición periodística: Adriana Quirós Robinson, La Nación Digital. Fuente: agencias.