Por Miguel F. Rovira
Silopi (Turquía), 29 mar (EFE).- Un equipo de militares estadounidenses fue atacado por furiosos campesinos turcos cuando hoy intentó examinar un misil que por error cayó en el sur de Turquía, y a relativa distancia de la frontera iraquí.
Más de cien campesinos, que aguardaban la llegada a los expertos gritando consignas contra la guerra y Estados Unidos, arrojaron piedras, huevos y objetos contundentes contra los cuatro vehículos todo terreno que trasladaban a los miembros del equipo.
Los objetos arrojados por los aldeanos a corta distancia, y en medio de la pasividad inicial de las fuerzas de seguridad, impactaron en las ventanillas de los vehículos, rompiendo los cristales, que causaron rasguños a algunos de los ocupantes.
Varios campesinos intentaron abalanzarse sobre los vehículos, aunque fueron bloqueados por los soldados y miembros de la unidades paramilitares.
El convoy de vehículos, protegido por las fuerzas de seguridad, se vio obligado a retirarse sin poder examinar el misil, que sin explosionar y partido en cuatro trozos, yacía sobre un pedregal y a un centenar de metros de lugar en el que tuvo lugar la protesta.
El misil crucero "Tomahawk", que cayó el pasado viernes a unos 500 metros de la aldea de Buyuk Murdesi, en la provincia de Sanliurfa, fue el tercero que aterrizó en esa zona en menos de una semana.
Ninguno de los misiles caídos en suelo turco ha causado víctimas mortales o heridos.
Los otros dos misiles disparados por aviones de EEUU, cayeron el pasado domingo en una zona de pastos situada a un kilómetro del pueblo de Ozveren, causando un agujero de un metro de profundidad, y en los alrededores de la aldea de Virasenhir, también en la provincia de Sanliurfa, y a unos cien kilómetros al norte de la frontera con Siria.
Las autoridades turcas indicaron que Estados Unidos pagará 3.600 dólares a cinco campesinos de la aldea de Ozveren en compensación el daño causado a sus pastos.
La caída de los misiles llevó a que Turquía cerrara temporalmente su espacio aéreo a los aviones de combate de Estados Unidos.
El Parlamento de Turquía rechazó a principios de marzo la petición de Estados Unidos para el uso de las bases militares turcas con el fin de transportar a sus soldados hasta el norte de Irak, aunque aprobó abrir tres corredores de su espacio aéreo a los aviones estadounidenses.
No obstante, y pese a que según informaciones no confirmadas Washington y Ankara siguen negociando el asunto acerca del uso de las bases turcas, Estados Unidos decidió no aguardar a que Turquía reconsidere su decisión.
Cerca de mil paracaidistas se lanzaron el pasado jueves sobre el norte de Irak para abrir el aeródromo de Harir, y este envío inicial de fuerzas de combate está previsto que se convierta en torrencial durante los próximos días con la llegada de al menos otros cinco mil efectivos.
Después de que el Parlamento de Turquía vetara el paso de 62.000 soldados estadounidenses por su territorio, los militares turcos temieron que Estados Unidos respondiera permitiendo que los kurdos iraquíes conquisten a las tropas del presidente Sadam Husein todo el territorio del norte de Irak que sea posible.
A principios de esta misma semana Ankara envió una señal de enfado con Estados Unidos, reforzando una pequeña guarnición militar que tiene en el norte de Irak con la aparente finalidad de controlar los movimientos de los separatistas turcos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), con base en la región.
Ante la proximidad del asalto que preparan las fuerzas kurdas y estadounidenses contra las ciudades de Kirkuk y Mosul, en el norte de Irak, Turquía ha reforzado aún mas la seguridad a lo largo de la frontera de 330 kilómetros que comparte con Irak.
Entre la ciudad de Diyasrbakir, la mayor de la región, y la frontera iraquí los soldados tienen levantados al menos cinco controles donde todos los vehículos son parados y se examina la identidad de los pasajeros. EFE
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